SATSANGA CON EL HERMANO ISHTANANDA

SATSANGA CON EL HERMANO ISHTANANDA

PREGUNTA: Somos un grupo de kriyabanes que llevamos en el sendero 30 años. Todos nosotros estamos en edad de jubilación y, sin embargo, todavía parece que deberíamos estar haciendo más.

¿En qué deberíamos concentrarnos en este momento de nuestras vidas?

RESPUESTA: Escucho esto todos los años. En Hidden Valley dimos un retiro espiritual con el tema: «Vida espiritual en los últimos años». Los devotos que asistieron lo llamaron: «El retiro de los viejos veteranos». La tercera etapa, después de que los hijos se hayan ido de casa, es el momento de concentrarte más en tu sadhana. Esta tercera etapa de la vida (vanaprastha) [1]puede ser un momento aterrador.

Pasamos toda nuestra vida construyendo la historia de «quién soy» y ahora las cosas están cambiando. «Ya no soy el atleta que solía ser», o «ni siquiera puedo seguir el ritmo de toda esta tecnología».

Aquí es donde el camino se bifurca,en esta tercera etapa de la vida. El camino que toma la mayoría de la gente es el camino del ego que consiste simplemente en continuar «la historia de quién soy».

Un buen ejemplo: un devoto quería asesoramiento. Esa persona dijo antes de nuestra reunión: «He pensado que le voy a enviar información con algunos antecedentes… tomé Kriya en 1973, he sido presidente de empresa durante años». Cuando nos reunimos, le pregunté: “¿de qué quieres hablar?”. «Me voy a jubilar este año y me pregunto, ¿qué es lo próximo a lo que debería aferrarme?» Le dije que esta tercera etapa de la vida no es un momento para aferrarse. Es un momento de dejar ir, de soltar. No se trata de agregar algo a su historia de devoto… no se trata de mantener la historia en marcha. Se trata de no buscar la próxima cosa a la que aferrarse porque si lo hace, llegará al final de la vida y descubrirá que todavía sigue aferrándose y luego tienes que volver porque todavía se está aferrando.

Queremos alejarnos de la superficie de la vida, de todo lo superficial. Sé feliz dentro de ti mismo. Es una fase nueva y muy diferente de la etapa de cabeza de familia.

Todos tenemos metas espirituales: “Quiero a Dios. Quiero samadhi». ¿Pero cuántos de nosotros pensamos en términos de hacer lo que se necesita para lograrlo? Es el ego el que cubre el estado nativo de nuestro ser; así que nuestro verdadero trabajo es soltar… no en aferrarnos. Esta tercera etapa es el momento de comenzar a trabajar a ese nivel. Alguien dijo: “Siempre quise ser alguien. Ahora me doy cuenta de que debería haber sido más específico”(risas). Motívense para soltar, para abandonar. El Maestro dijo: «No permitas que la vida te engañe». Maya nos mantiene «a tientas en la oscuridad de los tiempos». No te pongas en la circunstancia de decir: «Oh Señor, estaba tan cerca de las puertas de la realización infinita, pero he desperdiciado mi oportunidad».

Desháganse de los deseos… ¡es un billete de ida y vuelta aquí! (risas)

Cuando llegamos a la cuarta etapa, puede darse ese último abandono y luego no existirá nada que pueda traer tu conciencia de vuelta aquí. Las personas que están llenas de deseos llevan la carga del deseo, que es la preocupación y la decepción. Un santo dijo: “El deseo es el infierno. La falta de deseo es la alegría suprema”. Tu expectativa de algo único y dramático, de una explosión maravillosa, simplemente está obstaculizando y retrasando tu autorrealización. Incluso si tienes ciertas experiencias espirituales, no eres la experiencia; eres la conciencia de la experiencia. Piensa en la técnica de Hong Sau, que traducida significa «Yo soy Él». Tus ojos están cerrados y descubres que hay un reino de conciencia, de que hay respiración y del mantra. Pero, cuando cesa el aliento y el mantra, ¿qué queda? Todavía está ese reino de la conciencia. Esto es lo que somos. Somos esa conciencia, que es la conciencia pura del alma divina.

Daya Mata dijo: “Solo cuando profundizas en la meditación, te das cuenta de repente de que has olvidado completamente lo que realmente eres. Te sorprenderá encontrar la tremenda brecha que existe entre la conciencia ordinaria, que es del mundo, y esa conciencia que sientes justo detrás de la mente inquieta, justo detrás de la limitada conciencia física y en la que hay un vasto reino de conciencia divina, de dicha divina».

Muchos de nosotros hemos practicado Kriya durante décadas. Y el Maestro nos aseguró que está funcionando, incluso si no tienes resultados tangibles. Pero, ¿qué significa ser realmente exitoso en Kriya Yoga? Un devoto dijo que en los primeros años la energía acababa de comenzar a subir como un desatascador en su columna. Es por eso que no queremos involucrarnos con los deseos porque no importa cuán nobles puedan ser, los deseos llevan la conciencia hacia abajo,a los tres centros espinales inferiores. Cuando hacemos que la energía suba a los centros superiores, sentimos luz, paz, alegría. El prana debe fijarse en una dirección ascendente con gran fe. Ese es el camino hacia la liberación.

Tenemos que convencernos de que somos esa conciencia divina todos los días. Somos pura esencia de felicidad. Un padre y su hijo fueron a Hidden Valley. El hijo tenía veintitantos años. Cuando tenía seis años rezó: “Querido Señor, gracias por convertirte en nosotros. Ayúdanos a ver que eres Tú en todos». Si incluso un niño de seis años sabe que somos Espíritu, ¿cuándo nos daremos cuenta  nosotros? Así que recuerda, ten claro qué es el ego. El ego no es tu amigo. La palabra sánscrita para ego es «ahamkara», que significa «yo hago». Este sentimiento… este pensamiento de que hago… eso es ego.

El Maestro repetía: «Señor, Tú eres el Hacedor, no yo». Esto no es solo un dulce pensamiento. Es una enseñanza muy profunda. Pero es difícil de aceptar para la mente, porque está en oposición directa al ego, que dice: «yo hago, yo actúo». El ego no tiene derecho a reclamar crédito por lo que hace la Madre Divina. Si lo piensas, literalmente, no hacemos nada.

Simplemente somos conscientes de lo que hace la Madre Divina. Mrinalini Mata dijo que cada vez que nos deshacemos de un pequeño ego estamos complaciendo a Dios.

El Maestro nos dio todo lo que necesitamos para soltar el ego; depende de nosotros en qué nivel queremos trabajar.

El Maestro dijo: “Viniste a la tierra para cumplir una misión divina, para unirte a Dios. ¡Date cuenta de lo tremendamente importante que es eso!”

No permitas que el estrecho ego obstruya tu logro de una Meta Infinita”. ¡Jai Gurú!

[1]En el hinduismo se consideran cuatro etapas en la vida, llamadas ashramas: brahmachari célibe (etapa de estudio); grihastha (etapa familiar); vanaprashtha (etapa de retiro); sannyasa (etapa de renuncia).

 

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