RELACIÓN ENTRE EL KARMA INDIVIDUAL Y EL KARMA COLECTIVO

RELACIÓN ENTRE EL KARMA INDIVIDUAL Y EL KARMA COLECTIVO

Extractos de una charla ofrecida en satsanga en la Ermita de Self-Realization Fellowship  en Encinitas. Impresa en tres partes a partir de la revista de otoño de 2010. En la primera entrega, Daya Mata explicó a los asistentes lo siguiente: «Satsanga significa reunirse para hablar de Dios, llenar nuestros pensamientos con Dios, cantarle a Él y meditar en Él … En India durante los Satsangas, los devotos a veces hacen preguntas sobre filosofía, sobre la verdad, sobre la meditación. Así pues, si alguno de ustedes tiene preguntas de este tipo, y desea formularlas, por favor, no dude en hacerlo».

Continuando con las preguntas y respuestas:

Audiencia: ¿Cómo se ve afectado el devoto de Dios por el karma colectivo? Cuando hay guerras mundiales u otras catástrofes que afectan a toda la población, ¿todos los afectados por esos eventos tienen algún karma pasado que los hace responsables de tener que pasar por ese sufrimiento?

Daya Mata: Todos los que viven en un período determinado tienen el karma individual específico que los ha destinado a nacer en esa época, y a experimentar lo que sucede en ese momento como resultado del karma colectivo*. De lo contrario, habrían nacido antes o después de esos eventos. De lo que debemos darnos cuenta es de esto: todos estamos aquí por una razón – aprender, crecer en comprensión, crecer espiritualmente. La gran enfermedad de la humanidad es la ignorancia; eso es lo que causa todas nuestras pruebas. Por lo tanto, nacemos en un momento particular, bajo aquellas condiciones que son esenciales para que podamos aprender ciertas lecciones que eliminarán nuestra ignorancia. Independientemente de qué sea aquello a lo que nos enfrentemos, la actitud correcta es orar: «Oh Dios, dame entendimiento. Ayúdame a entender siempre por qué estoy pasando por lo que sea que me ocurra«.

*Recuerdo al Maestro en una de sus charlas en el Templo: “Hay un vínculo entre tu karma y el karma colectivo, por ese motivo te ves afectado por los efectos del karma colectivo. Pero si tu karma individual es bueno, no sufrirás por el karma colectivo”.

Recuerden: Mientras están atravesando alguna experiencia difícil, es posible que no siempre sepan la razón. Pero si siguen confiando en Dios, pidiendo Su ayuda y tratando de mantenerse libres de resentimiento, manteniendo la actitud, «Busco sólo conocer la verdad, Señor«, entonces con el tiempo alcanzarán la perspectiva adecuada. Podrán ver con mayor claridad el propósito de los diversos acontecimientos de su vida y, a través de ellos,  aumentarán su fuerza, sabiduría y amor. Si el sincero deseo de sus corazones es aprender y crecer a través de sus experiencias, lo harán. No puede ser de otra manera.

Paramahansa Yogananda escribió:

En su comentario sobre la historia que aparece en el Evangelio acerca del hombre ciego:

“Según caminaba, vio un hombre ciego de nacimiento. Sus discípulos le preguntaron: Rabbi, ¿quién pecó, él o sus padres, para que haya nacido ciego? Respondió Jesús: “Ni él pecó, ni sus padres; es para que se manifiesten en él las obras de Dios”.

Los padecimientos que atraviesan los seres humanos pueden ser consecuencia no sólo del karma originado por el pecado individual, sino también del karma colectivo o universal; las calamidades provocadas por el hombre o las calamidades naturales que surgen de condiciones influenciadas o desencadenadas por fuerzas universales o por las vibraciones y acciones acumulativas de las masas en general. Supongamos, por ejemplo, que todos los pasajeros de un avión mueren en un accidente causado por un temporal. Esto no implica necesariamente que todas esas personas estuviesen destinadas por el karma a morir en esa catástrofe. Se trató de un proceso de la naturaleza que afectó a aquella región en aquel momento, y al hecho de que todos los pasajeros hubiesen elegido ese vuelo. Aunque no hubiera ningún pecado en particular que estuviese directamente relacionado con su muerte en tales circunstancias, lo positivo es que al menos las personas involucradas en la tragedia expiaron de ese modo parte de un karma personal adverso. Pero consideremos, por otra parte, la posibilidad de que uno de los pasajeros hubiera sobrevivido de manera milagrosa, o que algún impedimento evitase que una persona abordara ese vuelo; en ambos casos, parte de su buen karma personal intervino específicamente para salvarlos. Podría concluirse que esas personas se salvaron “para que se manifestaran en ellas las obras de Dios”, para que Dios mostrase su compasión y protección a través del funcionamiento de la ley kármica, mediante la cual los efectos de nuestras buenas accionen pueden neutralizar o mitigar en nosotros mismos las consecuencias de lo que, por otra parte, puede ser una devastadora catástrofe colectiva.

  • La Segunda Venida de Cristo: La resurrección del Cristo dentro de ti, Discurso 52

Una cualidad que todos necesitamos desarrollar en el camino espiritual es el coraje. Nunca tengan miedo a enfrentar problemas en su vida, porque tienen dentro de ustedes la fuerza para hacerles frente. Todos ustedes tienen esa divinidad dentro de ustedes con la cual aceptar y superar cualquier desafío que se les presente. No hay duda sobre eso. Si lo analizan, se darán cuenta que a menudo, cuando estamos asustados, gran parte de nuestro sufrimiento proviene del miedo mismo, más que de la experiencia a la cual nos enfrentamos. ¿No es así? Hay verdad en las palabras de Franklin D. Roosevelt, «Lo único a lo que debemos temer es al miedo mismo». Nunca tengan miedo de enfrentar lo que les venga. Sea lo que sea, enfréntenlo con coraje, con fe en Dios. No tienen ni idea de la tremenda fuerza espiritual que esto trae.

La humanidad no está destinada a vivir en un estado de miedo. El propósito original del instinto de miedo es tan sólo alertarnos para que tengamos cuidado cuando nos acerquemos a algo que nos pueda causar daño físico. Por lo tanto, se trata de algo que nos ayuda a evitar el peligro y actúa como una guía necesaria en nuestras vidas, algo que debemos tener en cuenta. La persona de verdadero coraje no es la que nunca conoce el miedo. Alguien que nunca conoce ningún miedo puede ser alguien descerebrado, y carente de sentido por completo. La persona valiente es la que enfrenta sus miedos y avanza a pesar de ellos en el camino del deber y la sabiduría. Yo siempre rezo: «Señor, no me importa lo que me des, o lo permitas que se cruce en mi camino. Quiero crecer. Quiero ser capaz, Señor, de pasar por cualquier cosa que suceda, permaneciendo impertérrita ante ello». Para mí esa actitud es el secreto del coraje.

Mucha gente dice que una persona que busca a Dios es alguien que está intentando escapar de la vida. ¡No crean eso! Después de muchos años de vivir esta vida, estoy en condiciones de reírme de ese tipo de afirmaciones. Para enfrentar la cruz como lo hizo Jesús, para enfrentarse al tipo de inconvenientes que nuestro Gurú tuvo que soportar al crear esta obra– todo esto requiere una persona de fuerza divina, fuerza de voluntad y amor incondicional. El individuo que encuentra a Dios es un guerrero espiritual, como se representa tan bellamente en la gran Biblia de la India, el Bhagavad Guita. El Guita describe la búsqueda de Dios como una batalla divina – una guerra que cada individuo necesita librar y ganar contra el yo inferior, contra la ignorancia.

Self-Realization Magazine – Invierno 2011

 

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