“La autopista científica que conduce a Dios” por Paramahansa Yogananda

“La autopista científica que conduce a Dios” de Paramahansa Yogananda

La siguiente publicación es un extracto de la charla “Autorrealización: Conociendo tu naturaleza infinita”, que puede leerse en su totalidad en “Resolviendo el misterio de la vida”, Volumen IV de las Charlas y ensayos recopilados de Paramahansa Yogananda, que pronto será publicado por Self-Realization Fellowship y ya está disponible para pedirlo anticipadamente (en inglés).

 

Las enseñanzas de todas las grandes religiones conducen a Dios; pero sus diversas observancias externas son caminos secundarios que eventualmente deben llevar al buscador al único camino interior de la meditación.

Retirar la consciencia del cuerpo y del mundo finito y fundirla en la Divinidad es el único camino hacia la liberación en Dios. Jesús meditó. A las multitudes les enseñó verdades morales y espirituales: los primeros pasos necesarios hacia Dios; pero a sus discípulos más cercanos les enseñó la ciencia superior de la meditación para la unión real con Dios.

No es solo la técnica de la meditación lo que te traerá la libertad; tu carácter debe ser fuerte y puro. Toda tu vida y comportamiento deben estar en armonía con las leyes de la verdad. Las primeras reglas del sendero de la meditación yóguica son Yama y Niyama: ciertas cosas que no debes hacer, que corresponden a los Diez Mandamientos («no matarás», «no darás falso testimonio», «no cometerás adulterio», etc.); y también las prescripciones positivas que debes seguir: pureza, contentamiento equilibrado, introspección (autoestudio), devoción a Dios y autodisciplina.

Para progresar en la meditación, debes esforzarte por liberarte del orgullo, la ira, la codicia y los celos. No debes ser insincero con los demás; no digas nada que no sientas sinceramente. No busques egoístamente nada de los demás; si no tienes expectativas, ¿qué pueden quitarte? Nadie puede hacerme daño porque no tengo ambición, excepto Dios. No tengo ira hacia nadie, y nadie puede provocarme con una manifestación de ira. Así que esfuérzate por ser pacífico, tener autocontrol y ser sincero. De lo contrario, el comportamiento incorrecto anulará los efectos propicios de la meditación.

Todo pensamiento espiritual que tengas será tu eterno amigo. Y toda inclinación negativa que adquieras será tu enemiga por mucho tiempo; te perseguirá hasta que la aniquiles. Recuerda esto. Te estoy indicando los métodos paso a paso para llegar a Dios. Primero, libérate de los malos pensamientos y hábitos. Segundo, establece buenos hábitos y realiza buenas acciones.

El tercer paso es Asana o postura: El cuerpo debe estar bajo tu control para meditar profundamente. Luego viene el Pranayama (control del prana o fuerza vital), las técnicas para calmar el cuerpo y la mente, la respiración y los latidos del corazón. El pranayama es el arte fundamental de la realización. No puedes encontrar a Dios a menos que domines la respiración mortal. La respiración conecta la mente con el plano sensorial. A medida que tu respiración se calma, tu mente se interna. El estado sin aliento es el camino hacia Dios. Practica pranayama y sabrás cómo meditar: cómo percibir a Dios y ser uno con Él.

La interiorización de la mente que se produce a través del pranayama se llama Pratyahara. Ese es el siguiente paso: la conciencia se dirige hacia el interior, lejos de los sentidos. Entonces comienza la verdadera meditación.

Cuando tu atención se libera de las distracciones de la respiración, el cuerpo y las sensaciones externas, es capaz de enfocarse en Dios. Esto se llama Dharana, concentración, el sexto paso del óctuple sendero del yoga. En la quietud interior, se escucha la poderosa voz del Espíritu como Aum, la Palabra o Amén.

Al escuchar y fundirse en esa grande y reconfortante Vibración Cósmica, la conciencia se expande con ella por todo el espacio. Eso es Dhyana, meditación sobre la concepción de la magnitud de Dios.

Y a medida que la concentración y la percepción de la meditación se profundizan, se alcanza el estado supremo, el Samadhi, en el que el meditador, el proceso de meditación y el objeto de meditación (Dios) se funden en unidad. En el Samadhi, sabes por experiencia directa que Dios y tú sois Uno.

La meditación es el único camino. Jesús enseñó: «Oren sin cesar». ¿Qué significa eso? No solo sentarse cinco minutos a orar de forma dispersa y luego salir corriendo, sino meditar hasta recibir respuesta al clamor de su alma por conocer a Dios.

Como el Absoluto Trascendental infinito, Él es impersonal. Sin embargo, como Padre-Madre-Amigo de todos, ese Ser Supremo es íntimamente personal; y como tal, Él les responderá. Al principio guarda silencio; pero si persisten en sus peticiones, Él responderá. Puedo sentir que algunos de ustedes se están acercando al punto donde Él está a punto de susurrarles.

No te rindas hasta que Dios responda: «Debes hablarme, Madre Divina. Muero mil veces si no me hablas». Cuando la convenzas de tu absoluta sinceridad, encontrarás el cumplimiento de lo que te digo.

Haz que tu meditación sea tan intensa que su efecto perdure durante todas las actividades del día. No estés demasiado ocupado para buscar a Aquel que te creó. Si te conviertes en rey del mundo, ¿qué ocurrirá? Si conquistas todas las naciones, ¿qué ocurrirá? Un día te encontrarás moribundo e indefenso. ¿Por qué anhelar poseer bienes mundanos? Te los pueden arrebatar en cualquier momento, como seguramente ocurrirá cuando atravieses las puertas de la muerte. Más bien, esfuérzate por conocer ese Algo que jamás te podrán arrebatar. Dios es lo más incierto para quienes no meditan, pero el yogui lo conoce como la Certeza más confiable. Y «grande será su recompensa» para quienes lo encuentren.

He visto verdadera felicidad en los grandes yoguis de la India. Su morada terrenal puede ser solo una humilde cueva; pero son reyes que sonríen con la alegría de Dios, el Rey de reyes, seguros de su poder sobre toda la creación.

Reconoce que alcanzar esta consciencia de Dios es tu meta final y más valiosa; te indico todos los pasos para que sepas cómo lograrlo.

YNo es solo sentarse en silencio y rezar una breve oración lo que te dará la realización de Dios; es agitar el silencio con tu oración y tu deseo por Dios. El resultado será algo maravilloso. Debes esforzarte: no estoy aquí para alimentarte con palabras, sino para nutrir tu alma con el amor de Dios.

 

NOTA: En este extracto, Paramahansaji menciona la importancia de las técnicas de Pranayama para alcanzar nuestra unidad con Dios. Las técnicas de Pranayama más elevadas forman parte de la ciencia del Kriya Yoga, que se enseña a los estudiantes de las lecciones de Self-Realization Fellowship. Paramahansa Yogananda estableció las Lecciones SRF para presentar su instrucción integral en los métodos paso a paso y los principios de “cómo vivir” de la ciencia de meditación Kriya Yoga.

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