CÓMO CULTIVAR EL ENTUSIASMO ESPIRITUAL por el Hermano Sattvananda

CÓMO CULTIVAR EL ENTUSIASMO ESPIRITUAL por el Hermano Sattvananda

El entusiasmo es un rasgo muy importante que debemos cultivar en la vida: la capacidad de motivarnos y sentir alegría en todo lo que hacemos. Mantener el entusiasmo es importante en todo lo que hacemos, pero particularmente en el camino espiritual, cuando nos esforzamos por alcanzar la comunión con Dios. No podemos encontrar a Dios de la noche a la mañana. Se requiere esfuerzo y perseverancia con un espíritu alegre a medida que avanzamos en el camino hacia la autorrealización. A continuación, se ofrecen algunos consejos para mantenernos entusiasmados a lo largo de los años mientras practicamos la sadhana que nos ha dado el Gurú, y para que podamos alcanzar nuestra meta con seguridad y rapidez.

1º Tener presente lo que queremos y lo qué ganamos haciendo un esfuerzo espiritual. Una de las primeras discípulas de Paramahansa Yogananda fue la Hermana Gyanamata, una monja de gran realización y sabiduría. En una carta a una compañera discípula, le dio este consejo: «No veas nada, no mires nada más que tu meta, brillando siempre ante ti».

Necesitamos mantener nuestras metas espirituales delante de nosotros:

¿Qué queremos? ¿Por qué meditamos? ¿Por qué nos sentamos? ¿Por qué nos involucramos en esta autodisciplina?

En primer lugar, queremos a Dios. Queremos superar el engaño. Hemos sufrido suficiente en esta vida. Hemos tenido suficiente de la dualidad: alegría y tristeza, altibajos, luz y oscuridad. Queremos a Dios.

Queremos amor y alegría, una alegría que no dependa de lo externo, una felicidad que no esté allí un día y desaparezca al siguiente, dejándonos deprimidos. Queremos encontrar esa paz y alegría elemental que es parte de nuestra verdadera naturaleza en Dios.

Queremos volvernos sabios y desarrollar la comprensión de quiénes somos realmente y, al mismo tiempo, aprender a comprender también a otras personas. Queremos ver más allá de las diferencias y encontrar el elemento común, un amor común que podamos compartir. Queremos llegar a ser como esos santos que invirtieron su vida en estas búsquedas y encontraron a Dios. Queremos ser como ellos.

2º Llevar un diario de todas las bendiciones que recibimos. A veces tenemos una meditación muy buena y quizás vemos un poco de luz y sentimos una gran paz. O a veces nos sentamos a meditar y estamos preocupados, asustados o ansiosos por algo, pero al final nos sentimos valientes y tranquilos de nuevo. Escribe estas bendiciones, las experiencias que tuviste. Durante el día, es posible que nos sintamos felices de repente y sintamos la presencia de Dios. A veces tenemos un hermoso sueño espiritual, que es muy edificante y tranquilizador. Escribe también estas experiencias.

De repente, nos llegan revelaciones sobre nuestra vida, nuestra vida espiritual, nuestras relaciones con los demás. De repente, entendemos algo que antes no habíamos entendido. También podemos escribirlo.

Cuando los tiempos son realmente difíciles y no sentimos entusiasmo, podemos tomar el diario donde escribimos estas experiencias y mirar hacia atrás a todas las bendiciones. Nos ayudará a ser fieles de nuevo, a ser valientes de nuevo, a sentir ese poder dentro de nosotros, al recordar estos momentos.

3º Ser regulares en nuestras prácticas espirituales, especialmente la meditación y el estudio de las enseñanzas, incluso cuando no tenemos ganas. Es algo contradictorio: cuando no tienes ganas de hacerlo, ese es el momento en que realmente necesitas hacer un esfuerzo para realizarlo. Es el esfuerzo el que crea el estado de ánimo adecuado, no al revés. Si esperamos el estado de ánimo adecuado para hacer el esfuerzo espiritual, seremos inconsistentes. En todo lo que queramos hacer, no podemos depender sólo de la inspiración pasajera o del buen humor; necesitamos practicar regularmente. “La inspiración viene de la transpiración”. Un escritor dijo: “Sólo escribo cuando estoy inspirado, ¡y me aseguro de estar inspirado a las 9:30 cada mañana!” Así que necesitamos hacer el esfuerzo; entonces la inspiración vendrá.

Muchas veces me he sentado a meditar y realmente no tenía ganas de hacerlo en absoluto. Pero al final de la meditación, no importa cuán inquieto o desanimado haya estado al principio, me siento mucho mejor.

El estudio espiritual regular también es importante. El estudio es una gran forma de encontrar nueva y renovada inspiración. Nuestro Gurú, en sus libros y Lecciones trata muchos temas desde diferentes ángulos, desde el punto de vista intelectual, devocional, inquisitivo. Todo el mundo puede encontrar algo beneficioso en sus enseñanzas. Cuando leemos y estudiamos profundamente las palabras de nuestro Gurú, nos sintonizamos con su mente y ganamos su sabiduría. El estudio espiritual apoya nuestra práctica de la meditación. El estudio nos da la sabiduría que estamos buscando y la inspiración que necesitamos para seguir adelante.

4º Desarrollar un sentido de lealtad hacia el camino espiritual. La Hermana Gyanamata también escribió estas hermosas palabras: «Cuando la devoción no nos apoya, o cuando creemos que no tenemos ninguna, entonces el deber debe ocupar el lugar de esa carencia». La perseverancia y el sentido del deber son importantes en todo lo que hacemos, incluso en nuestras relaciones, nuestro trabajo y también nuestros esfuerzos en el camino espiritual.

Pero una pequeña advertencia: a pesar de todo nuestro esfuerzo y regularidad, tenemos que esperar altibajos. Hasta que alcancemos la liberación completa en Dios, la dualidad nos afectará, incluido nuestro viaje en el camino espiritual. Pero debemos perseverar y no desanimarnos.

Una vez, un monje joven fue al santo abad del monasterio. El joven monje le dijo: «Señor, necesito su ayuda y su bendición. Todo está mal en mi vida: no puedo meditar, no puedo quedarme quieto. Me duele la espalda, mi mente va por todas partes. Ha sido así durante dos semanas. No sé qué hacer. A menos que me bendiga, seré un completo fracaso». Y el abad lo miró y dijo con total naturalidad: «Pasará». Entonces el joven monje se fue algo abatido al no recibir ninguna simpatía de su superior. Pero luego, dos semanas después, regresó al abad y le dijo: «Maestro, Maestro, quiero agradecerle por sus bendiciones. Todo ha ido genial desde que hablé con usted. Puedo meditar; puedo profundizar en la quietud; el cuerpo no me da ningún problema. ¡Muchas gracias!» Y el abad lo miró de nuevo y dijo con naturalidad: «Pasará».

Así que debemos aceptar que habrá altibajos en la vida, pero estos altibajos no significan que no avancemos. El proceso de cambio está ocurriendo en nuestro interior, aunque no seamos muy conscientes de ello.

Paramahansaji dijo: «No esperéis que todos los días florezca espiritualmente el jardín de vuestra vida. Tened fe en que el Señor a quien os habéis entregado os traerá la satisfacción divina en el momento debido. Ya has sembrado la semilla de la aspiración a Dios; riégalas con oración y acciones correctas. Elimina las malas hierbas de la duda, la indecisión y el letargo. Cuando aparezcan los brotes de las percepciones divinas, cuídalos con devoción. Una mañana contemplarás la flor de la autorrealización”.

 

El Hermano Sattvananda ha sido monje en los ashrams de Paramahansa Yogananda durante más de treinta años y actualmente supervisa la formación de los postulantes a monjes en Encinitas, California

 

No Comments

Sorry, the comment form is closed at this time.

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. política de coookies

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar