Aplicando las enseñanzas de Paramahansa Yogananda para Fomentar una mayor comprensión y paz con los demás – Sister Ranjana (2ª parte)

Aplicando las enseñanzas de Paramahansa Yogananda para Fomentar una mayor comprensión y paz con los demás – Sister Ranjana (2ª parte)

Hermana Ranjana: Eso es hermoso, sí. El esfuerzo que cada uno de nosotros hace contribuye a generar un cambio. ¿Qué otras maneras hay de lograr un cambio positivo en las relaciones o de mantenerse firme en la búsqueda espiritual cuando no se cuenta con el apoyo familiar?

Sra. Meera Deva: Tuve la fortuna de nacer en una familia SRF, pero eso no significa que no haya fricciones. Recuerdo una ocasión en la que, tras un día muy largo en el hospital donde trabajo, llegué a casa un poco agotada mentalmente y me impacienté con mi familia. Me dieron su opinión, pero no la acepté bien. Así que me tomé un descanso. Esa noche estudiamos las Lecciones juntos y me encontré con esta cita: «La mayor felicidad, después de la felicidad divina, es estar en paz con tus seres queridos, aquellos con quienes debes vivir cada día del año». Sé que hay personas que tienen esas situaciones en las que tienen una pregunta, abren el Diario Espiritual y ahí está la respuesta. Nunca antes había experimentado algo así, por lo que fue una experiencia muy singular; sentí que el Maestro me hablaba a través de las enseñanzas y me decía: «No fuiste realmente receptiva con tu familia, así que aquí me tienes y puedes ser receptiva conmigo”.Creo que toda esta situación me recordó que tenemos un gurú eterno, y que ante cualquier situación difícil podemos recurrir a sus enseñanzas y utilizarlas; están ahí, y son muy tangibles.

Sra. Danna Staaf: Mi esposo no es miembro de SRF, pero me ha apoyado muchísimo en mi camino espiritual y en mis esfuerzos de meditación. Así que no fue hasta que tuve hijos que me topé con este problema, porque, lamentablemente, ningún bebé en la historia de la Tierra ha apoyado jamás las aspiraciones espirituales de sus padres, ya que los bebés tienen muchísimas necesidades constantemente. A medida que crecen, esas necesidades cambian, pero siguen necesitando mucha atención. Rápidamente me di cuenta de que mi rutina espiritual ya no era posible de la misma forma que antes.

La solución fue entregarle ese problema a Dios. Hacer esto me permitió mantener a Dios y al Gurú conmigo incluso cuando no he tenido tiempo para practicar todas las técnicas o seguir la maravillosa rutina que el Maestro nos da. Yo digo: «Es Tu problema. Tú me diste estos hijos para que los cuidara. Tú hiciste a los bebés humanos increíblemente necesitados. ¡Así que también tienes que venir y ayudarme donde estoy! Simplemente haremos lo que podamos en este momento». Eso me ha ayudado mucho.

Una cosa que casi siempre puedo hacer es practicar la presencia de Dios. Cuando he estado despierta toda la noche con un niño enfermo o amamantando o cuidando a mi bebé durante horas, tengo todas estas afirmaciones que el Maestro nos ha dado; les he cantado los cánticos del Maestro a mis hijos como nanas antes de dormir.

Sra. Meera Deva: ¡Guau, estoy totalmente de acuerdo! Practicar la Presencia, independientemente de la situación y el entorno, es tan importante, porque nos movemos constantemente en diferentes entornos. Recuerdo una época en la universidad en la que estaba rodeada de amigos maravillosos, pero no entendían la rutina espiritual que quería seguir. Descubrí que establecer desde el principio cuáles serían las expectativas, de una manera cariñosa, y responder a sus preguntas sin juzgar, era fundamental. Empezaron a comprender que, si bien voy a la hora feliz, no bebo alcohol; y que me levanto el domingo por la mañana y voy a un servicio en una «Iglesia de Todas las Religiones», y practico una forma de meditación que se realiza mejor antes de comer. Este respeto natural empieza a crecer.

Pienso en lo hermoso que es tener esta actitud sin prejuicios. Muchos de mis amigos siguen diferentes religiones o caminos espirituales, y podemos tener esa comprensión creciente y respeto mutuo si hablamos de ello desde el principio.

Hermana Ranjana: A menudo, las personas se sienten atraídas a quienes tienen intereses similares, ya sean, por ejemplo, actividades parecidas relacionadas con la salud física, el amor por los animales o la búsqueda de la espiritualidad. Así que, cuando dos personas están interesadas en formar una relación cercana y duradera, ¿creen que es importante que ambas sigan el mismo camino espiritual?

Sra. Danna Staaf: No creo que lo sea, pero sí creo que es muy importante que compartan valores: honestidad, lealtad, comunicación, amor, compasión, todo eso. He tenido la suerte de encontrar un esposo con quien he tenido esta relación que, sinceramente, me hace sentir mejor cada año porque estamos juntos para crecer. Mi esposo no se considera «espiritual», pero sí quiere crecer y cambiar. Es una persona con principios profundos, y nos hacemos mejores el uno al otro. Cuando estábamos formando una amistad y luego una relación romántica, y después teniendo estas conversaciones en las que empezamos a hablar de matrimonio, la comunicación fue clave porque hablamos sobre preguntas como «¿Por qué quieres casarte?» «¿Lo queremos por las mismas razones?» “¡Queremos ambos tener hijos y cómo queremos educarlos?” porque eso es algo en lo que debemos coincidir. En nuestra relación, nos seguimos brindando apoyo y motivación para seguir esforzándonos.

El Maestro nunca dijo que este camino fuera para todos, y eso es algo que me encanta de SRF. Así que, mientras reciba apoyo para mi camino espiritual dentro de la relación, eso es lo más importante para mí. Y es sumamente importante que también le dé a él el respeto de que el camino que esté siguiendo en su vida es el correcto para él; no tengo una mejor respuesta, solo tengo la mía.

Hermana Ranjana: Lo que acabas de describir es precisamente lo que significa un matrimonio espiritual: estar ahí el uno para el otro, respetarse mutuamente, desear lo mejor para el otro y sentir esa alegría al ver crecer al otro. Todos ustedes ya han hablado con tanta elocuencia sobre esto, pero me gustaría concluir planteándoles esta pregunta: «¿Qué significa para ustedes tener una relación con Dios y el Gurú? ¿Cómo afecta esto a sus vidas y sus relaciones con los demás?”.

Sra. Meera Deva: Soy maestra de escuela dominical y tenemos un juego llamado «Pilla-pilla» (BubbleTag, hace referencia a “burbuja” y es muy difícil de traducir) . En este juego, tocas a alguien y queda fuera del juego. Pero si estás dentro de la burbuja, estás en una zona segura. No te pueden sacar del juego. Yo diría que mi relación con Guruji y Dios en esta etapa de mi vida es como estar en esa zona segura. Es como llevar esta burbuja a mi alrededor, independientemente del entorno en el que me encuentre, ya sea en un hospital, en un lugar nuevo al que hayamos viajado o incluso en casa cuando enfrentamos desafíos familiares. Podemos tener esta

burbuja muy real a nuestro alrededor, llena de amor y protección, donde Guruji nos permite conectar con él y, a través de nuestra relación con él, sentirnos más conectados con Dios.

Sr. Hal Zeitlin: Meera, me identifico mucho con lo que dice. En mis amistades y otras relaciones, existe esa sensación de «yo soy yo y tú eres tú», existe esa distancia. Pero con Guruji y con Dios, hay un lugar al que podemos ir donde no hay separación. Y cuando estás allí, lo sabes y lo sientes. Ni siquiera se puede describir adecuadamente con palabras. Especialmente cuando las cosas se ponen difíciles e incluso en momentos de desesperación. Solo tienes que cerrar los ojos, concentrarte en tu corazón y estar allí con Ellos. El propósito de esa relación es ayudarnos a vivir en ese estado de consciencia y felicidad interior, que tiene el poder de influir en todas nuestras relaciones.

Sra. Danna Staaf: Siento que todos coincidimos en que es una relación muy personal la que el Gurú nos brinda consigo mismo. Y reflexiono que, a lo largo de la vida, ha cambiado. Creo que lo más hermoso es que nos permite relacionarnos con él de la manera que necesitemos, y a veces puede ser algún tipo de relación humana que nos falta o que no es perfecta, porque las relaciones humanas nunca lo son. Él nos da esa perfección.

Mi primer recuerdo de pensar en mi relación con el Gurú es como el de un hermano mayor, porque tuve un hermano mayor con el que tenía una muy buena relación, del que aprendí muchísimo y al que admiraba. Al crecer, me sentí muy identificada con la historia de Mirabai, la santa india, quien de joven le pidió a su madre un esposo. Su madre le dijo: «Aquí está tu gurú», señalando a Krishna. Ella se identificó con Krishna, con su gurú, y toda su vida transcurrió de una manera tan hermosa que la condujo directamente a Dios. Así que empecé a pensar en Guruji de esta forma también. Luego, cuando tenía veintidós años, mi madre falleció. Fue una pérdida tan grande la que sentí que empecé a relacionarme con el Gurú y a buscarlo en una relación más maternal, algo que él nos transmite en gran parte de sus escritos: esa relación tan protectora y afectuosa. Y sé que seguirá cambiando a medida que crezca, pero siempre será el mismo Gurú y siempre el mismo amor; todo es realmente especial.

Sr. Anvardh Nanduri: La primera vez que asistí a la Convocación fue en 2017, por entonces trabajaba como ujier en la tienda de regalos de la India. A menudo nos colocamos en la puerta principal de la tienda y saludamos a los devotos que entraban. Pero hay otro puesto en la entrada trasera de la tienda de regalos de la India, donde la interacción es menor. Me quedaba allí de pie, practicando la Presencia, y estaba muy agradecido al Maestro por haberme traído hasta allí. Cantaba interiormente: «Gracias, Gurú, gracias por traerme aquí». Y subconscientemente, tenía este pensamiento: «Necesito algún tipo de validación tuya». Y un devoto que nunca antes había visto pasaba por allí; tenía un tubo de cartón en la mano y se acercó y me lo entregó. Dijo: «No sé por qué, pero sentí que debía dártelo». Lo abrí y era una foto en blanco y negro del Maestro con su letra: «Bendiciones incesantes, Paramahansa Yogananda». No podría haber pedido ninguna validación mejor. Fue tan dulce. El Maestro responde a cada uno de nosotros, a nuestros deseos inocentes y dulces, y cuida de sus discípulos de las maneras más dulces imaginables.

 

Si comprendemos el propósito espiritual de las relaciones – enseñar la expansión del amor propio en círculos cada vez más amplios de amor por los demás – entonces, a través de las puertas de la amistad, el afecto conyugal, el amor paternal y el amor a todos los seres y criaturas animadas, podemos entrar en el reino del Amor Todopoderoso, o Supremo Amor Divino.» —Paramahansa Yogananda

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