VIVIR EN EL MUNDO CON LA CONCIENCIA DE DIOS

VIVIR EN EL MUNDO CON LA CONCIENCIA DE DIOS

Rajarsi Janakananda(James J. Lynn) conoció a Paramahansa Yogananda en 1932 en Kansas City, Missouri, donde fue un destacado magnate de los negocios, con amplios intereses en el petróleo, los seguros, la banca y la agricultura. Su avance en la realización de Dios al seguir las enseñanzas del Gurú fue tan marcado que Paramahansaji se refirió a él como «Saint Lynn» (santo Lynn). Siempre que le fue posible, visitó los ashrams de Self-Realization Fellowship en Mt. Washington y Encinitas para meditar y permanecer en retiro espiritual, y el Gurú a veces le pidió que hablara en las reuniones de SRF. Después del transito del Gurú en 1952, desempeñó el cargo de primer sucesor espiritual de Paramahansa Yogananda como presidente y jefe espiritual de Self-Realization Fellowship / Yogoda Satsanga Society of India. Lo siguiente es de una charla dada por él en el segundo aniversario del Templo del Loto Dorado de SRF, en Encinitas.

PARAMAHANSAJI presenta a su amado discípulo a la congregación con las siguientes palabras:

“Nunca he visto, en ninguno de mis seres queridos que han venido a mí, la humildad y constante unidad con Dios, como en Saint Lynn . Ha llevado una vida equilibrada. Podemos admirar a esos monjes que se retiran de la actividad en el mundo para buscar a Dios en la reclusión; pero los devotos que permanecen en la jungla de la vida empresarial y, sin embargo, mantienen sus vidas libres de los tigres de la codicia, el egoísmo y los malos hábitos, son ejemplos divinos que todos pueden ver. En Saint Lynn encontré un amigo divino, uno que no solo tiene mi amor sino también la sanción de mi corazón, porque es uno en quien he visto las cualidades espirituales ideales que siempre he querido. De todos los regalos que uno puede recibir, el mejor es el regalo de una amistad pura y sin mancha, basada en el amor mutuo por Dios. Este es el mejor regalo que he recibido en Estados Unidos.

Cada vez que Saint Lynn viene a nosotros, no se preocupa por la comida ni nada. En lugar de hablar cuando estamos juntos, siempre meditamos. La autorrealización no llega a través de escuchar acerca de Dios de los labios de los demás, sino a través de la comunión interna. Y él se ha sacrificado mucho por esta causa. El sufrimiento debe ser recibido con gusto por todos los santos de Dios. Lo he visto en su vida. Aprecio su noble sacrificio y su alegría en lo que hace por la obra; y sobre todo que su amor por mí ha sido incondicional, como lo es el mío por él. Y no es solo lo que ha hecho por esta obra, sino la forma en que lo ha hecho, porque si lo hiciera con orgullo, yo nunca lo habría aceptado. Él tiene las bendiciones de mi corazón. Todos los que actúan por Dios reciben Sus más altas bendiciones; y Saint Lynn ha sido bendecido por Dios y aceptado por los Grandes Maestros por su honestidad y sencillez. Él ha estado a la altura de lo que esperaba de él. Tengo el placer de presentarles ahora a nuestro amado Saint Lynn”.

SAINT LYNN:

“Después de lo que Paramahansaji ha dicho, tal vez ustedes esperan ver algo, ¿verdad? Bueno, yo siento de esta manera: por mí mismo no soy nada. Como dijo Jesús: “El Padre que mora en mí hace las obras” (Juan: 14:10) y nosotros no hacemos nada. Nos gusta pensar en nosotros mismos y en nuestros logros individuales, pero tenemos que reconocer que no somos nada más que lo que Dios obra a través de nosotros…

… ¿Qué es la verdadera comunión con Dios? No se trata simplemente de creer que Dios existe, o que Dios es amor. Uno realmente puede experimentarlo. Y esa es verdaderamente la comunión santa.

Recuerdo cuando esta conciencia se apoderó de mí. Paramahansaji había dado unas conferencias en Kansas City y luego había organizado una serie de clases, a las que asistí. Cuando terminó la primera clase, me encontré sentado en perfecta quietud, algo que nunca había experimentado antes. Toda la habitación se llenó de una maravillosa luz blanca, y yo parecía  estar sostenido, tranquilizado y lleno de paz por esa luz. Miré hacia Paramahansaji y vi que la luz era más fuerte a su alrededor. Me di cuenta de que me daba una pequeña sonrisa, y la luz se hizo más brillante; y sentí que formaba parte de esa luz divina. Desde entonces he podido sentir a Dios. Sé que es real. Ya no hay ninguna duda. No tengo que depender de lo que me digan; lo sé. Si no experimentara esto por mí mismo, no hablaría de ello.

Hasta ese momento, saltaba continuamente de una búsqueda a otra, tratando de encontrar algo de alegría, algo de felicidad y paz. Después de todo, todos estamos buscando algo. Pero no sabemos de qué se trata. Queremos obtener algo de alegría, algo que nos haga sentir felices. Pero nunca estamos satisfechos. Logramos un deseo y pasamos a otro, destruyendo nuestra paz y salud en todos ellos. Cuanto más riqueza tenemos, más se convierte en una carga y más infelices nos volvemos. Esa era mi vida antes de conocer a Paramahansaji…

… Ahora, no hay conflicto entre vivir esta vida de Dios y vivir en el mundo. Muchos han venido a mi oficina y han dicho: ‘Qué cómodo y tranquilo es estar aquí. No tienes ningún problema en tu negocio, ¿verdad?». Bueno, creo que mientras estemos vivos ¡todos tenemos nuestros problemas y preocupaciones! Esa es la naturaleza de la vida en este mundo. Pero si uno tiene paz y el poder de contactar  con Dios en su interior, y toma las cosas como vienen, y tiene la sabiduría de usar con calma la inteligencia para enfrentar estas preocupaciones, ciertamente puede conquistarlas.

No existe ninguna preocupación que no se base en el miedo. Tememos algo y luego comenzamos a preocuparnos por eso, y quemamos nuestra inteligencia y energía en ese estado de miedo y preocupación. Pero podemos liberarnos de ese miedo y preocupación al permanecer en Su amor, permitiendo que fluya a través de nosotros. ¿No somos capaces de lograr más que la persona que tiene miedo de todo lo que va a suceder y se desgasta? Uno ciertamente puede tener más éxito en ese estado tranquilo y pacífico de conciencia de Dios.

Amigos míos, les puedo asegurar desde mi propia experiencia que lo que necesitamos es la conciencia de Dios, la fusión o inmersión del alma en Dios, porque Él nos da todo lo que necesitamos. Cuando nuestra conciencia está con Dios, nos olvidamos de nosotros mismos como individuos. Pensar menos en ti mismo te hace confiar como un niño, ya no te sientes nervioso ni tenso. Te conviertes en la paz misma”.

 

Extracto de «Vivir en el mundo con conciencia de Dios» por Rajarsi Janakananda

Revista de SRF de Invierno 2007

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