Llenando el Recipiente de tu vida –extracto – por Sri Mrinalini Mata

Llenando el Recipiente de tu vida –extracto – por Sri Mrinalini Mata

Estoy segura que durante esta semana de Convocación cada uno de vosotros ha ganado mucho y lo queréis conservar, pensamientos que han entrado en lo mas profundo de vuestras conciencias – quizás incluso hayáis tomado notas pensando: “Quiero acordarme de esto cuando llegue a casa”. La taza está por así decir, llena y desbordante. En esta edificante vibración, habéis sentido la presencia de Gurudeva y habéis sido ayudados por la fraternidad de los demás en este sendero, a través de su dedicación y devoción. Ha sido como una elevación que os ha acercado a la trascendencia de la que el Maestro hablaba cuando decía: “Aprende a permanecer inalterado en medio del estruendo de mundos en colisión”. ¡Solía decir esto con una tal fuerza que podías sentir la sala vibrar como si realmente fuera a estallar! Pero ahora viene el siguiente reto: No penséis cuando dejéis la Convención “Oh Dios mío, ahora vuelvo a casa y todos los problemas que dejé atrás hace una semana o así, estarán esperándome, y no tendré esta sensación de contacto directo con el Gurú”.

No lo dudo: Gurúji estuvo aquí paseándose entre y a través de todos vosotros que habéis venido a la Convocación, en busca de inspiración y renovación de las bendiciones del sadhana que él nos ha dado, en la gracia divina que nos ha dado y ha llenado vuestras meditaciones y vuestro entusiasmo. Ahora no penséis que vais a perder esa vibración o la oportunidad de sentir esa proximidad con el Gurú. Recordad, más que ningún otro avatar o maestro divino, él nos ha dejado una biblioteca infinita de directrices, llenas de su amor y sabiduría, para iluminar nuestro sendero. Hay muchos libros y grabaciones de Gurudeva y de sus discípulos cercanos que se han esforzado por vivir esta vida, compartiendo con vosotros sus experiencias de su caminar hacia Dios. Así que no debéis sentir que estáis dejando atrás aquello que habéis ganado. Lo lleváis con vosotros; y tendrá que ser renovado cada día a medida que captéis las maravillosas exposiciones de la verdad de Gurudeva. Su luz está presente en cada palabra que ha pronunciado – iluminando el sadhana y la manera de practicarlo, y ayudando a que seáis receptivos a las bendiciones que Dios y el Gurú están deseando daros. Si tenéis alguna pregunta o problema sobre los que estéis preocupados, rezad y a continuación buscad en sus escritos y enseñanzas. Encontraréis allí la respuesta que necesitáis. Y sabréis también que él está con vosotros.

Voy a terminar con una historia del Maestro que creo que todos disfrutaréis, para recordaros de lo que yo, y muchos de vosotros sin duda, hemos experimentado – cuanta atención presta el Gurú al devoto.

Antes entrar en el ashram, solía ir con mi familia a la Ermita de Encinitas los viernes por la noche a un servicio de meditación con una breve charla sobre el camino espiritual. Normalmente el Maestro estaba lejos en ese momento, en Mt. Washington. Pero a veces cuando tenía programado hablar en nuestro Templo de San Diego el domingo siguiente, él solía volver tarde el viernes a Encinitas. Aquella noche, cuando estábamos allí todos sentados, escuché un murmullo en la entrada, justo cuando el servicio estaba a punto de terminar. Había cortinas entre el pasillo y el salón, pero yo sabia que era el Maestro y los devotos que le habían acompañado desde Mt. Washington. Así que termino el servicio, uno de ellos buscó a mi familia y dijo “Al Maestro le gustaría saber si podríais esperar hasta que todos salgan. Quisiera veros”. “oh claro” nos quedamos entusiasmados.

Nos reunimos con Gurudeva en su estudio de Encinitas. Nos hablo de muchas cosas y por supuesto sobre Dios. Uno de nosotros se fijó en que había en la sala una colección de tambores de la India, tablas, y preguntó: “Maestro, ¿sabe Vd. tocarlas?”

“Oh si claro” dijo. Y con una dulce sonrisa añadió “Alcanzádmelas”. Entonces pidió que uno de los otros discípulos trajera un armonio y empezara a tocar “La Puerta de mi Corazón” (traducida al español como “Si acaso a mi corazón una sola vez vinieras”) mientras Gurudeva seguía el maravilloso ritmo indio en las tablas. Nos quedamos encantados con la belleza e inspiración de la música. Estoy segura que muchos de vosotros sabéis que los músicos indios pueden acompañar los nombres de los golpes de la tabla – cadencia y notas – a medida que los van tocando. Es muy melódico y emotivo. El Maestro lo hizo eso durante un tiempo; después comenzó a cantar: “Door of my Heart, open Wide I keep for thee” (La puerta de mi corazón tengo abierta para Ti) Tuvimos una meditación maravillosa con él.

¡Para entonces ya se hacia tarde, probablemente serian ya cerca de las once – el Maestro nunca se daba cuenta de las horas! Pidió a uno de los devotos que trajera un plato de papaya – el fruto de aquellas maravillosas arboledas de papayas, Papayas Paxton. Gurúji estaba tan orgulloso de aquellas papayas – ¡Eran deliciosas! Nos sirvió unas cuantas y luego dijo “Tenéis que marcharos” (Para entonces ya era bastante tarde).

En aquella época no había autovías que pudiéramos utilizar para llegar a casa en San Diego. La carretera de Encinitas era solamente una carreterucha de dos carriles que pasaba por plantaciones de naranjos y otros huertos frutales y era muy oscura. Viajábamos muy deprisa y de repente oímos una explosión – una de las ruedas tuvo un pinchazo. Mi padre no dijo mucho en alto, pero no estaba nada contento. “Bueno” nos dijo “no llevamos una rueda de repuesto. Solo nos queda ir avanzando lentamente el resto del camino”. Así que hizo que el coche fuera muy despacio. A medida que continuábamos, la goma de la rueda pinchada iba lógicamente destrozándose, y comenzaba a darle al guarda fango, haciendo un ritmo estupendo.

“Eso suena como cuando el Maestro tocaba las tablas” dijo uno de nosotros, y empezamos a cantar. Creo que nuestro pobre padre no se nos unió. Sin duda no podría pensar en otra cosa sino en que estaba perdiendo no solo la rueda pinchada sino la llanta que también se estaba quedando destrozada. Teníamos muy poco dinero para vivir, por eso estaba segura que él se preguntaría: “Cómo podré comprar una rueda y una llanta nuevas, para poder ir a trabajar?” Pero todos los demás estábamos en el colmo de la dicha, cantando y aplaudiendo, y el ritmo era perfecto.

Era ya cerca de media noche cuando por fin llegamos a casa. Así que abrimos la puerta y cuando entramos sonó el teléfono. Lo cogí, y así que saludé, contestó la estruendosa voz del Maestro: “¿Estáis todos bien? ¿Habéis llegado ya a casa?”

“Si Maestro, estamos todos bien. Acabamos de entrar por la puerta”.

De nuevo dijo “¿Estáis todos bien?”

“Si Maestro, estamos bien”.

“¿Tuvisteis algún problema?”

“Bueno sí, un poco, pero no muy grande”

“Pero tuvisteis problemas. ¿Que pasó?”

Así que le conté que habíamos tenido un pinchazo. “¿Nadie se ha lastimado?” preguntó él.

“No Maestro, estamos bien. De hecho, vinimos cantando todo el camino a casa “La puerta de mi corazón”, por escucharos tocar las tablas.

Os cuento este pequeño incidente para que cuando volváis a vuestras casas sepáis que los pensamientos y el amor de Gurudeva estarán viajando con vosotros. Quien sabe cuanto más difícil podría haber sido nuestra situación si su amorosa presencia no hubiera estado con nosotros, si él no hubiese tenido un ojo puesto en nosotros. No le dije inmediatamente “Si, nada más salir de ahí tuvimos un pinchazo” porque no era eso lo que tuvimos en mente para nada. Nos sentíamos elevados. Pero él lo sabía. Y no paró de preguntarme cosas hasta que le dije “Si, tuvimos un pinchazo”.

“Me lo imaginaba”, dijo.

Recordad que cuando viajáis, a donde sea que vayáis, Gurúji está con vosotros. Me dijeron que había representantes de cuarenta y siete países en esta Convocación. ¡Que maravillosa amplia familia de Kriya Yoguis tiene nuestro Gurú! En todos esos sitios alrededor del mundo sois centros de luz, de poder y vibraciones espirituales, que ayudan a contrarrestar las fuertes fuerzas del mal, de las malas conductas y pensamientos equivocados.

Todos conoceréis la oración universal del Maestro: “Señor. Que Tu amor brille para siempre en el santuario de nuestra devoción, y que podamos despertar tu amor en todos los corazones”. El nos dijo: “Esta oración que Dios me ha dado es la más grande oración para esta nueva era” y dijo que debería ser rezada todo el tiempo y utilizada en todos nuestros templos y centros. Esta oración personifica a nuestro Gurú. “La única razón por la que he venido” dijo, “el único deseo que tengo, es despertar el amor de Dios, el deseo de Dios, la experiencia de Dios en todos vuestros corazones”.

Así que, queridos míos, daros cuenta que vuestra experiencia de la Convención no ha terminado. Está solamente empezando. El Maestro solía decir “Cuando me haya ido de este mundo, volveré de tiempo en tiempo y me sentaré detrás de las multitudes y escucharé las conferencias, y sentiré las vibraciones de los devotos para ver que tal lo estáis haciendo, cómo lo estáis llevando”.  Podéis estar seguros que durante esta Convención Gurudeva ha estado aquí, mientras ibais de una clase a otra, conociéndoos unos a otros, intercambiando una fraternidad divina y vibraciones espirituales elevadas, mezclándose entre todos, y su espíritu pasaba por cada uno de vosotros bendiciéndoos e iluminando vuestro camino. Y ahora llevaréis esa bendición de Gurudeva con vosotros.

Dejadme que os ofrezca una oración por todos vosotros:

“Amado Dios, Gurudeva, nuestros amados ParamGurús, os agradecemos este camino, y por todas las almas que habéis atraído a él venidas de todos los rincones del mundo. Bendecidles. Llenad sus corazones y sus mentes con una gran fuerza espiritual, con el conocimiento y la fe de que a medida que caminan tras tus huellas, Tú estarás a su lado, envolviéndoles con tus brazos de amor, tus bendiciones y tu gracia divina. Y en los tiempos de duras pruebas y oscuridad, desesperación o sufrimiento, hazles saber que Tú estás allí. Dales una gran comprensión que transcienda los porqués y las dudas. Eleva cada alma que ha venido aquí a hacer esta peregrinación para sentarse en este templo de almas, en esta vibración de amor divino que has construido con tus bendiciones – este santuario de Tu presencia, de Tu guía y sabiduría, de la dulzura y trascendencia de tu amor que llena sus cuerpos, mentes y almas e inspira su sadhana.

“Bendice también a cada uno de Tus devotos en los más remotos rincones del mundo que se unen a esta unidad de Espíritu contestando al llamamiento de Dios, la fuerza del amor de Dios que nos reúne para ayudarnos los unos a los otros, para sentir Tu amor y para compartirlo. Despierta ese amor en todos los corazones del mundo”.

Y que las bendiciones colmen a todas aquellas almas queridas quienes tan desinteresadamente ofrecen su tiempo y devoción a Dios y al Gurú para dar la bienvenida a sus chelas y para servirles durante esta semana como voluntarios. No podéis ofrecer un servicio mas grande. Hacéis así vuestra parte en despertar ese amor de Dios en todos los corazones. Gracias por vuestro servicio y por formar parte de la familia espiritual de Gurudeva.

Qué bendecidos somos de ser uno de los que están unidos en su amor, unidos en el amor de la Madre Divina, un amor que ha despertado nuestra sabiduría y comprensión; que se ha llevado nuestros corazones, mentes y almas y los ha colocado a los pies de Dios para que un día fueran elevados a esa perpetua trascendencia, mas allá de toda desolación, más allá de todas las lecciones que deberán ser bien aprendidas.

Así que, queridos míos, hasta que sea la voluntad de Dios que nos volvamos a ver, estaréis siempre en mi corazón y en mis pensamientos y oraciones. Os amo a todos profundamente. Dios os bendiga, Gurudeva os bendiga, como sé que lo hará.

¡Jai Gurú, Jai Gurú! ¡Jai Ma, Jai Ma!

No Comments

Sorry, the comment form is closed at this time.

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. política de coookies

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar