LA IMPORTANCIA DE KRIYA YOGA EN EL MUNDO ACTUAL (extracto) POR EL HERMANO SATYANANDA

LA IMPORTANCIA DE KRIYA YOGA EN EL MUNDO ACTUAL (extracto) POR EL HERMANO SATYANANDA

LA IMPORTANCIA DE KRIYA YOGA EN EL MUNDO ACTUAL (extracto)

 Hace mucho, mucho tiempo, en un pequeño pueblo, en el hermoso sur de la India, vivía un pequeño niño. Era distinto a otros niños, a los que le gustaba jugar. Él se sentaba solo, en silencio, con una dulce sonrisa en su rostro, y en su interior había un profundo anhelo en su corazón. Este pequeño niño quería ver el rostro de Dios. Por la noche, ante el altar de la familia, se quedaba muy quieto y oraba al Señor, con un corazón lleno de devoción y decía: “Oh, Señor, sé que estás conmigo, pero no puedo verte, por favor, por favor, muéstrame tu rostro”. Un día, el anhelo era tan grande en su corazón que se aventuró a ir más allá del pueblo y se adentró en los campos; encontró un camino que conducía a lo largo del rio y luego profundo en el bosque y allí encontró un gran árbol baniano, con ramas colgando sobre el agua. Se arrastró hasta el tronco del árbol y se sentó en un cojín de hierba y cerró los ojos y le pidió profundamente al Señor: “Oh, Señor, sé que estás conmigo, pero mis ojos no pueden verte. ¡Quiero contemplar tu rostro! Por favor, no te escondas de mí, Señor”. El corazón del niño estaba a punto de estallar. Continuó llamando a Dios de esa manera, y justo cuando estaba a punto de rendirse, en la oscuridad detrás de sus cerrados ojos, vio que había un halo de luz. Y el halo comenzó a aumentar y crecer, y se hizo más brillante. Abrió sus ojos y el halo de luz todavía seguía allí; y la luz creció y se hizo todavía más brillante y desde el centro de la luz surgió el Señor Narayana, y se manifestó al niño, sonrió y le mostró su rostro, y había tanto amor, que el pequeño niño se quedó absorto mirando el rostro de su Amado. El Señor Narayana permaneció así durante largo tiempo y el niño bebió profundamente de Su gozosa presencia. Después, el Señor Narayana sonrió… y desapareció, dejando al chico en un resplandor de devoción.

El niño caminó de vuelta a casa a lo largo del río y su corazón estaba lleno. En los días siguientes sintió al Señor con él y se sentía feliz; sin embargo, gradualmente, la memoria de aquella ocasión iba desapareciendo y comenzó a sentir anhelo de nuevo, así que dijo: “Oh, Señor, te vi una vez, pero te quiero conmigo todo el tiempo”. Luego, dado lo único que sabía, volvió a recorrer el camino a lo largo del río, de vuelta a la profundidad del bosque, hasta donde estaba el árbol baniano, y se sentó donde antes lo había hecho, cerró los ojos y rezó profundamente diciendo: “Señor, te has revelado una vez a mí, ¡vuelve de nuevo! Estoy anhelando ver tu rostro”. Y meditó muy profundamente, con toda su intención… y la brillante la luz volvió de nuevo. Abrió sus ojos y del aura de luz intensa surgió de nuevo el Señor Narayana, y esta vez se acercó mucho… Su cara era muy dulce y cariñosa y le sonrió al pequeño niño. Y el pequeño estaba embriagado con el amor del Señor. Y el Señor extendió la mano y lo tocó y lo bendijo. Después pronunció estas palabras: “Pasarán muchos años de esta encarnación, antes de que me vuelvas a ver de esta manera. Esfuérzate siempre por mantenerme cerca de ti y nunca me dejes ir. Sabe que siempre te amo y que siempre estoy contigo”. Y luego el Señor desapareció. Y el pequeño, en el resplandor de la devoción encontró una nueva fuerza, una nueva resolución. Ahora tenía la instrucción del Señor: sabía cómo tenía que vivir. Tenía que mantener siempre cerca al Señor. Y así, con fe, resolvió en su corazón que serviría al Señor y lo mantendría con él, cerca de su corazón y esperaría a que se cumpliese la promesa final.

Tengo para ti un par de preguntas cósmicas, ¿entraste en esta vida con un anhelo que no era de este mundo? ¿has llevado contigo un recuerdo algo inquietante de una gloria oculta? Algo que no puedes describir, ni entender, y ¿has sentido dentro de ti un anhelo por saber de dónde vienen estos místicos sentimientos? Paramahansa Yogananda dice que este es un recuerdo dormido de una experiencia sagrada que has tenido en el mundo astral antes de que entraras en esta vida. Escuchemos cómo lo describe: “Los devotos que en el más allá, en el mundo astral, tuvieron, aunque solo fuera un destello de los cielos divinos, son bendecidos con un intenso anhelo por alcanzar el Reino de Dios. Cuando esas almas reencarnan, tienen desde su nacimiento un convincente e innato deseo de conocer a Dios. Por la oración y las acciones correctas y la búsqueda espiritual, su anhelo los atrae de nuevo a donde lo habían dejado en su relación con su legitimo gurú, que está siempre listo para mostrarles el camino al Reino Celestial”. ¿No es esto hermoso…, místico? ¿Eres tú esta persona? Si sientes algo ahora moviéndose en tu corazón, entonces, este eres tú.

Permíteme que haga una interpretación. Antes de esta vida, estabas en el hermoso universo astral. Y mientras estabas allí, la gloria de reinos aún más elevados se abrió ante ti, y mientras contemplabas eso, esa gran luz, y ese gran amor y alegría, fluyendo a través de ti, se despertó algo en tu corazón, hubo un profundo anhelo: “Ese es mi hogar, es allí donde pertenezco, quiero estar allí”, pero era el momento de volver a la tierra. De modo que pasaste por los portales astrales al mundo físico. Y olvidaste esa experiencia sagrada, pero, un recuerdo permaneció y ese anhelo está todavía ahí.

Así que tenemos ese intenso anhelo por resolver ese misterio y creo que todos los que estamos aquí en esta Convocación, compartimos este sentimiento místico. Todos tenemos esto y eso explica porqué nada en este mundo sea capaz de satisfacernos completamente. Hemos puesto nuestra mirada más allá. Y miramos a nuestro alrededor, en el mundo de hoy y vemos que hay tanta tristeza ahora mismo, ¿verdad?, tanta pérdida, perdidas personales (esto era durante la fase intensa de la pandemia); y hay un caos y una locura, que no podemos explicar, pero que nos hace preguntarnos: “¿Por qué estoy aquí, ahora?”. No vinimos tan sólo por este drama, por este drama terrenal, vinimos por un propósito superior, tenemos una misión más alta que cumplir.

 El tiempo de vida de Paramahansa Yogananda se extendió a lo largo de dos guerras mundiales y una gran depresión económica internacional. Justo en medio de este periodo, en 1940, Paramahansaji se estaba dirigiendo a un grupo de sinceros buscadores espirituales, en Encinitas, California. Y animó al grupo a elevarse por encima de esta época en la que naces, Él les dijo: “Elévate por encima de la época en la que naces. Cuando aceleramos nuestra evolución a través de una vida correcta y una técnica espiritual como el Kriya Yoga, vives por delante de tu tiempo, y puedes encontrar a libertad en Dios dentro de esta vida o en tan solo unas pocas vidas”. Y hoy nos está diciendo lo mismo: Enfréntate a la vida con valentía, pues este no es el drama que viniste a buscar, ¡elévate por encima de él! No permitas que los oscuros dramas de este mundo te impidan hacer el esfuerzo por alcanzar tu objetivo más elevado.

Así que ahora estamos celebrando los 100 años, todo un siglo desde que Paramahansa Yogananda comenzó su misión de difundir el Kriya Yoga para el mundo. Y este evento viene a la vez cuando Sri Yukteswar, su Gurú, dice: “El mundo está buscando conocimiento espiritual”, y creo que nuestra reunión de esta semana es prueba de esta profecía, pero hay un lado personal y místico de este centenario, porque te honra a ti y a tu viaje espiritual, por tu aspiración por la autorrealización y tu esfuerzo por lograrlo.

Con la ayuda de la escritura del Bhagavad Guita y el comentario místico de nuestro Gurú, echemos un vistazo más profundo a estas dos fuerzas espirituales que nos ha dado Dios: la aspiración divina y el esfuerzo espiritual. ¿Cómo podemos progresar en ellas? ¿cómo podemos mantenerlas vivas? Y ¿cómo podemos elevarnos por encima de lo que pasa en esta época en la que hemos nacido? Creo que la mayoría de nosotros que estamos aquí ahora, estamos familiarizados con la palabra sánscrita “dharma”. El dharma es el cumplimiento justo, correcto, del deber natural, y el deber consiste en las acciones que tenemos ante nosotros y que nos son presentadas por el karma y por las condiciones de vida, y que tenemos que cumplir con una intención noble y ofreciéndoselas a Dios como servicio. Así que podríamos decir que el dharma es un código de honor para ayudar al guerrero espiritual a actuar, con honor y nobleza, en el campo de batalla de la vida diaria. En el “Bhagavad Guita: Dios habla con Arjuna”, nuestro Gurú introduce un código todavía más elevado, una forma superior de dharma. Y es especialmente para nosotros como aspirantes espirituales luchando por la autorrealización. Este código superior tiene un nombre sánscrito, se llama “swadharma”. Swa es el Ser superior o alma. Así que este es el deber del alma, nuestra misión y propósito supremos, buscar la unidad con Dios. Paramahansaji dice: “Swadharma (el deber del alma) significa el deber espiritual necesario para la realización del Ser”. Entonces, ¿cómo funcionan el dharma y el swadharma juntos? Bueno, la versión de la calle podría parecer algo así como esto. Tú tienes un sueño de tener una familia y ser un emprendedor. Te gustaría confeccionar un producto útil para ponerlo en el mercado, algo que fuera útil para la sociedad y la humanidad. Quieres ganarte bien la vida y mantener a tu familia, y quieres hacer esto de una manera moral y ética… y dedicar los resultados a Dios. Esto es un dharma justo. Swadharma integra un camino como el de Kriya Yoga en esa vida y trabajo. Así que mientras comienzas tu negocio y comienzas a construir una familia, estás también aspirando a la autorrealización. Swadharma, el deber del alma, añade una dimensión más elevada y un propósito más profundo al proyecto de la vida,

Así que hablemos de swadharma y luego pasemos a una enseñanza del Bhagavad Guita sobre cómo podemos ponerlo en práctica. Me gusta pensar que swadharma tiene dos componentes principales: una la aspiración divina, que es nuestro despierto deseo por Dios, es una visión personal o un ideal del objetivo místico de la vida: unión con la Bienaventuranza Cósmica y también el anhelo por lograrla. Esta es la aspiración divina. El esfuerzo espiritual es la motivación sagrada, podríamos decir, la voluntad impulsora para realizar acciones que nos impulsen hacia ese noble objetivo. De modo que aspiración y esfuerzo, el noble objetivo que parece estar justo fuera de nuestro alcance y el esfuerzo que estamos haciendo ahora para lograrlo. Nuestra vida espiritual está impulsada por estar fuerzas duales. Y para el discípulo de Paramahansa Yogananda, este es el camino del Kriya Yoga. El esfuerzo espiritual es una experiencia diaria. Por ejemplo, un discípulo comienza cada día con meditación y el discípulo aspira también a meditar por la noche, pero por la noche los compromisos familiares hacen que esto sea difícil de realizar. Todas las noches hay la aspiración de meditar y cada noche hay también deberes en casa que no pueden descuidarse. Así que se da una tensión, todos los días, entre la aspiración y el esfuerzo, entre nuestro noble objetivo y lo que somos capaces de hacer ahora mismo para lograrlo. Ahora, esto puede parecer un conflicto, pero no lo es. En realidad, es una dinámica saludable de swadharma.

Me gustaría destacar esto. Imagínate a ti mismo, como si fueras un montañista escalador que está haciendo un ascenso a una montaña y estás escalando una cara vertical de roca, estás sentado en un arnés y estás conectado a una línea de seguridad por un cable en la parte superior. Tu aspiración es la cumbre que está por encima de ti, tu esfuerzo es la escalada ante ti. Ahora bien, en la terminología de la escalada hay una regla vital: mantener tensión en tu línea de seguridad. Un trepador experimentado se inclina en su cuerda, usando tensión como palanca para maniobrar en la pared de la montaña. Mientras escalas quieres tomar holgura para mantener la tensión, porque una línea de seguridad floja es un riesgo. Cuanto más floja, más lejos podrías caer.

Así que el Gurú ha trazado la ruta y el hombre la cuerda superior. Tu aspiración divina es la meta por encima de ti, el esfuerzo es la subida que tienes ante ti. No te preocupes por la tensión entre lo que aspiras a hacer y lo que eres capaz de hacer. Esta es una dinámica saludable de swadharma. Está ahí para darte apoyo. Así que ahora estás de vuelta a casa después de una emocionante aventura de escalada de montaña y tienes unos días libres y estás pensando en relajarte, pero en el trasfondo de tu mente existe una idea de que te dice: “Me encantaría programar un período más largo de meditación. Mi gurú me anima a hacerlo, tengo tiempo libre, podría hacer eso ahora”. Te relajas un día y te diviertes, luego otro día, el tercer día tratas de relajarte un poco más. Estás ignorando el pensamiento de programar una meditación más larga. Después del cuarto día algo de pereza comienza a entrar en acción y entonces comienzas a sentir pena en tu corazón. Ese es el Gurú que está tirando de la cuerda superior y está diciendo: “Vamos, vuelve a la escalada, tenemos trabajo por hacer”. Esta es la tensión entre la aspiración y el esfuerzo. Está ahí para que sigamos avanzando, progresando en el sendero. Un pequeño secreto del progreso espiritual es aprender a coexistir armoniosamente con estas dos fuerzas duales. Están ahí para ayudarte mientras recorres el sendero.

Charla dada en la Convocación de Self-Realization Fellowship 2020

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