LA FELICIDAD ESPIRITUAL: CÓMO APROVECHAR EL ALMACÉN DE AMOR, PAZ Y ALEGRÍA DEL ALMA. – SISTER PREETI

LA FELICIDAD ESPIRITUAL: CÓMO APROVECHAR EL ALMACÉN DE AMOR, PAZ Y ALEGRÍA DEL ALMA. – SISTER PREETI

LA FELICIDAD ESPIRITUAL: CÓMO APROVECHAR EL ALMACÉN DE AMOR, PAZ Y ALEGRÍA DEL ALMA.

Como dice la Biblia: “Este es el día que el Señor ha hecho. Regocijémonos y alegrémonos por ello”. Saludos a todos.

Dado el tema de hoy, me parece apropiado decir que me siento feliz de estar aquí con ustedes y tener la oportunidad de profundizar en un tema que tiene un impacto tan importante en nuestras vidas.

Nuestro amado Gurú, Paramahansa Yogananda, nos asegura que “la felicidad es el derecho de nacimiento de cada alma”. Cada uno de nosotros, sin excepción, tenemos acceso a una fuente de felicidad espiritual interior. Entonces, ¿por qué algunas personas son felices, y otras no lo son? ¿Qué podemos hacer para incrementar nuestra felicidad interior? ¿Por qué deberíamos tratar de ser felices? ¿Cómo afecta nuestro nivel personal de felicidad a los demás? Estas son algunas de las preguntas que exploraremos juntos esta tarde.

El anhelo por la felicidad es universal

El anhelo por la felicidad es universal; es común a las personas de todas las razas, credos, edades, nacionalidades, y eso nos incluye a todos los que estamos aquí. Ayer mismo recordé algo que me ocurrió hace muchos años y sobre lo que no había pensado en todos estos años. Fue antes de entrar en el ashram. Había asistido a una hermosa meditación larga en nuestro Centro de Nueva York, y me sentía todavía muy inspirada y elevada, mientras caminaba por las aceras llenas de gente de la ciudad, yo iba cantando: “¿Quién está en mi templo”? Y de repente, vi que un joven estaba parado frente a mí mirándome intensamente, me dijo: “¿por qué sonríes?… ¿por qué tienes que estar tan feliz?”. Le dije: “Bueno, acabo de salir de la meditación. Estoy sintiendo la alegre presencia de Dios”. Él dijo: “¡No hay Dios!”. Y luego continuó explicando porque pensaba que no había Dios, que Dios no habría creado un mundo tan imperfecto, y que Él si existiera habría creado uno perfecto. También dijo que había leído un libro, que, si yo lo leyera, tampoco creería en Dios. Yo dije: “¡Uhm… ¿ya?” Llegados a este punto le manifesté respetuosamente que no estaba de acuerdo con él y que tenía que coger un tren. Pero en él había como una imperiosa necesidad y dijo: “Por favor, toma el próximo tren, necesito hablar contigo sobre esto. Si tú me dices las razones por las que crees que hay un Dios, y luego me dejas que te exponga mis razones, creo que podré convencerte”. Le dije: “No lo creo, pero escucha, mi padre me está esperando en la estación de tren y tengo que irme”. Así que oré por él de camino a casa y no he pensado en esta historia durante años, pero cuando ayer la recordé, pensé: “Creo que él verdaderamente no quería convertirme en atea, creo que lo que estaba debajo de su imperiosa necesidad de hablar era que esperaba que yo pudiera convencerlo de que realmente hay un Dios. Y eso tal vez le dio la esperanza de que él también pudiera experimentar la felicidad que vio en mi cara después de esa meditación. Guruji nos dice: “Cada ser mortal tiene en su corazón un hambre terrible de felicidad, amor, paz, alegría”. Y que esa hambre es implantada en nosotros por Dios como parte de su hermoso plan divino. Su propósito es ayudar a que nuestra conciencia se aleje del mundo, el cual, como llegamos a darnos cuenta, no puede satisfacernos, no puede proporcionarnos la felicidad interior que anhelamos y de esa manera nos dirige hacia Dios, la fuente de toda felicidad. El depósito de toda paz, amor y alegría.

 

Nota: Este año (2020) las Naciones unidad declararon el 20 de marzo, el primer Día Mundial de la Felicidad.

Me gustaría contarles una historia sobre una encantadora mujer de 92 años, la señora Jones. Su marido, con el que había vivido 70 años, había fallecido recientemente y se dio cuenta de que era momento de ir a una residencia de ancianos. En su primer día allí, después de muchas horas esperando pacientemente en el vestíbulo, sonrió dulcemente cuando le dijeron que finalmente su habitación estaba lista. Mientras maniobraba con su andador hasta el ascensor, el asistente que la ayudaba le proporcionó una descripción visual de su pequeña nueva habitación. ¡¡Me encanta!! Declaró ella con entusiasmo. “Señora Jones, usted no ha visto todavía la habitación. Espere a que lleguemos”. Eso no tiene nada que ver con lo que digo, respondió la señora Jones. La felicidad es algo que decides antes de que suceda. Sea que me guste o no mi habitación, no depende de cómo estén dispuestos los muebles, depende de cómo dispongo mi mente. Así que ya he decidido que voy a amarla. Luego la señora Jones continuó explicándole a su joven asistente cómo recibía cada día. Dijo: “Tengo la posibilidad de elegir, o quedarme todo el día en la cama, contando todas las dificultades que tengo con todas las partes de mi cuerpo que ya no funcionan, o levantarme de la cama y dar gracias por las partes de mi cuerpo que sí funcionan. Cada día es un regalo, y mientras mis ojos se abran, me centraré en el nuevo día y en todos los recuerdos felices que he conservado, justo para este momento de mi vida. La vejez es como una cuenta bancaria. Puedes retirar de lo que has puesto en ella”. Y luego, con una leve y dulce sonrisa agregó: “Así que mi aconsejo para ti sería, que depositaras mucha felicidad en la cuenta bancaria de los recuerdos”.

 Ahora, cierren sus ojos, y permitan que estas palabras familiares del Maestro penetren en sus conciencias. “Tú tienes el poder de hacerte daño, o de beneficiarte a ti mismo. Si no eliges ser feliz, nadie puede hacerte feliz. No culpes a Dios por ello. Y si eliges ser feliz, nadie puede hacerte infeliz. Somos nosotros los que hacemos de la vida lo que es”.

 Así que volvamos a la pregunta, ¿por qué es que algunas personas son felices y otras no lo son? El Maestro nos está dando una pista muy importante, ¿verdad? Y es algo que la señora Jones había entendido muy bien. En primer lugar, debemos elegir ser felices. Pero elegir la felicidad requiere esfuerzo por nuestra parte, especialmente cuando estamos decepcionados o nos enfrentamos a situaciones difíciles. Cuando nos sentimos en baja forma es fácil seguir la corriente, dejando que esa negatividad nos lleve hacia abajo, en lugar de hacer un esfuerzo por resistir. Es muy parecido a nadar en un río, ¡cuánto más fácil es florar con la corriente! que darse la vuelta y luchar contra ella. Pero ¿a dónde te lleva ese río? ¿Es realmente a donde quieres ir?.

Guruji nos dice: “La felicidad yace en darte tiempo para pensar y hacer introspección”.

Guruji nos dice: “La felicidad yace en darte tiempo para pensar y hacer introspección”. Ahora bien, ¿por qué dice eso?La vida cotidiana nos presenta múltiples opciones. Cuando nos damos tiempo para pensar real y profundamente sobre la vida y hacer una introspección profunda, estamos en una posición mucho mejor para tomar buenas decisiones, decisiones conscientes, y… ser más conscientes de que en cada situación siempre hay que tomar una decisión.

Así que, por unos momentos, hagamos introspección. Si les pregunto: ¿qué hacen, para tratar de sentirse mejor, cuando se sienten infelices? ¿Qué respuestas les vienen a la mente? (pausa) ¿Es su primer pensamiento, leer algo inspirador, meditar, rezar? ¿salir a dar una vuelta, correr, nadar? O, ¿comer, dormir, ver la tele, comprar…? Las decisiones que tomamos tienen un impacto muy definido en nuestro nivel de felicidad, ya sean decisiones activas conscientes o decisiones pasivas inconscientes, basadas en los hábitos que hemos cultivado.

Me gustaría compartir con ustedes un concepto mencionado por un psicólogo que me ha llamado la atención: “Recuerda que lo que no estás cambiando, lo estás eligiendo”.

Así que, volviendo a la analogía del río, si nos permitimos pasivamente caer en la infelicidad o en un estado de ánimo negativo, esa es una elección. Y no hacer el esfuerzo por dar la vuelta y nadar contra corriente, para cambiar nuestros pensamientos y dar pasos positivos para liberarnos de la infelicidad, esencialmente estamos eligiendo la infelicidad. Porque lo que no estamos cambiando, lo estamos eligiendo.

 

A veces es difícil para la gente, entender y aceptar, que la lucha es parte de la vida, que la lucha es parte del hermoso plan divino de Dios.

Cuando ponemos un pie en el sendero espiritual, cuando decidimos buscar una felicidad espiritual duradera sobre una felicidad mundana fugaz, Satán se da cuenta de ello y nuestras luchas pueden verse incrementadas. Guruji escribió en su Autobiografía: “En el plan y juego de Dios, lila, la única función de Satanás o maya, es intentar desviar al hombre, del espíritu a la materia, de la realidad a la irrealidad”. Nuestros esfuerzos por luchar contra los intentos de maya para desviar nuestra atención de Dios, fortalecen nuestros “músculos” espirituales, nuestra resolución espiritual. Pero, incluso cuando sabemos, conceptualmente, qué es lo que nos dará la verdadera felicidad, eso no significa necesariamente que elegir lo que es mejor para nosotros vaya a ser fácil. (Veo que muchos asienten). Todos pasamos por esto

Extractos del CD de la charla de la hermana Preeti «FELICIDAD ESPIRITUAL» publicado en la revista de Self-Realization Fellowship de invierno de 2013, Otra parte de esta charla se publicó también el 27-3-20 en esta web

 

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