HÁBITOS VALIOSOS Y HÁBITOS INDIGNOS – Paramahansa Yogananda

HÁBITOS VALIOSOS Y HÁBITOS INDIGNOS – Paramahansa Yogananda

Hábitos valiosos y hábitos indignos

Los Recaudadores de Impuestos

Por Paramahansa Yogananda

Notas escritas durante la década de 1920, cuando Paramahansaji daba conferencias públicas en las grandes ciudades de América.

¿Saben ustedes que se encuentran rodeados por una banda de crueles recaudadores de Impuestos? Ellos están tras de ustedes día y noche, vaciando su verdadera riqueza. Me estoy refiriendo a sus hábitos diarios, nuevos deseos en formación, reliquias heredadas de costumbres y hábitos. ¿Se han detenido a pensar lo estrictos que son al exigirles los pagos de su tiempo, atención y vitalidad?

El hábito de ir al cine de forma compulsiva, la intrusión continua de la música y bailes de jazz, el hábito de acicalarse, el hábito del ajetreo febril – todos ellos se introducen y abarrotan el salón de sus vidas. ¿Fue este hermoso salón creado como un lugar para la discordia que destruye la paz – para que el nerviosismo, el ruido y la preocupación les mantengan bajo su perpetuo dominio? Este salón de la vida fue hecho para celebrar alegres festividades, decorado y lleno de la pasión por la alegría; pero ¿dónde está la verdadera alegría? Ese precioso salón ha admitido ya demasiados hábitos indignos. Han desplazado a los hábitos dignos, sus buenos hábitos. Tienen que elegir entre los dos. ¿Llenarán la casa del festival de su vida con hábitos oscuros que socaban la paz y la vitalidad, o por el contrario, con hábitos brillantes e iluminadores?

Sus «viejos amigos«, los viejos hábitos, les atraen porque ya los conocen de hace tiempo y porque continúan ahí. Se han impuesto a su atención y les han obligado a que les gusten. ¡Cuidado! La mayoría de ellos, por atractivos que sean, no son realmente sus amigos, sino enemigos disfrazados. No se irán por su propia voluntad, ni porque ustedes lo manden, pero introduzcan los brillantes hábitos – los fuertes y nobles hábitos – y así ustedes expulsarán a los indeseables. Introduzcan los buenos, uno por uno. Al principio puede que no les guste entrar, viendo el salón desagradablemente abarrotado. Pueden venir una o dos veces por su anhelante invitación, pero se escapan tan rápido como llegaron. No desesperen. Sigan trayéndolos. Algunos no se quedarán mucho tiempo; pero por su constante insistencia invitándoles repetidamente, algunos se quedarán. Aumenten el número de los nobles hábitos que se quedan; y al final, con el tiempo, encontrarán sus casas llenas sólo por los buenos y brillantes hábitos. La oscuridad se desvanece sin dejar rastro cuando entra la luz.

¿Por qué pagar impuestos al tirano del error – induciendo malos hábitos – desperdiciando su vitalidad y cosechando sufrimiento? Paguen impuestos al buen gobierno que disciplina y hace la vida feliz y fructífera. Los malos hábitos nos hacen hacer cosas que queremos hacer, pero que no debemos hacer. Los buenos hábitos nos hacen querer hacer cosas que deberíamos hacer. Grandes o pequeños, ricos o pobres, casi todas las personas pagan impuestos en forma de actividades repetidas y así fortalecen el gobierno de los buenos o malos hábitos.

Pero hay una cierta clase rara de seres humanos, la realeza espiritual, que se escapan de pagar cualquier impuesto. Están exentos, no por derechos hereditarios de privilegio innato, sino porque se acostumbran a hacer las cosas por elección, en vez de bajo la compulsión o cualquier influencia siniestra. Hacen cosas buenas, no porque sus hábitos se las dicten, sino porque deciden racionalmente hacerlo; y se abstienen de actuar erróneamente porque consideran que es mejor hacer el bien que el mal.

¿Saben ustedes lo maravilloso que es vivir en este mundo como una realeza divina, libre para actuar sin verse obligado por las costumbres, convenciones, hábitos e inclinaciones? Los americanos, hindúes, todas las naciones, casi todos los individuos, pagan impuestos al Emperador Hábito. Por eso no puedo defender o aceptar sin discriminación todas las acciones y costumbres de cualquier nación, por buenas que sean.

Busco en todo el mundo; quiero conocer almas pertenecientes a la realeza de las almas, no contaminadas por influencias. Y a menudo me decepciono. Trato de hablar con los llamados pensadores originales, sólo para alejarme con angustia cuando encuentro a los espíritus difuntos de Shakespeare, Bentham, Mill, o algún otro filósofo, o el espíritu de la civilización moderna, hablando a través de ellos. Prefiero hablar con un alma real y no con uno de estos representantes de esos pensadores, obsesionados con alguno de ellos.

Es beneficioso cultivar buenos hábitos identificándose con las ideas nobles de los demás, para mejorar con hábitos de pensamiento nacidos de mentes más grandes. Pero aún mejor es hacer el bien por el poder consciente de la elección, consciente de por qué uno debe hacerlo. ¿Por qué no regirse por el gobierno iluminado de la discriminación correcta constantemente despierta?

Empiecen desde hoy a liberarse. Uno por uno, corten el cordón de los malos hábitos que les atan. Abandonen hoy a las acciones dictadas por sus hábitos erróneos, y realicen buenas acciones mediante actos repetidos de elección inteligente y consciente. Afirmen en su interior: «Oh, Soberano Gobernante del Universo, mi propio Padre-Creador, soy libre, soy libre, como Tú lo eres, soy libre«. Sean almas libres de impuestos – libres de todos los hábitos. ¡Sean verdaderas almas de la realeza!

 

Self-Realization Magazine – Summer 2012

 

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