GOZO, GOZO, GOZO, SIEMPRE NUEVO GOZO – UNA HISTORIA SOBRE EL HERMANO DHARMANANDA

GOZO, GOZO, GOZO, SIEMPRE NUEVO GOZO – UNA HISTORIA SOBRE EL HERMANO DHARMANANDA

«Gozo, gozo, gozo, siempre nuevo gozo, gozo»Una historia sobre el Hermano Dharmanandaji

EL HERMANO DHARMANANDA sirvió a Dios y al Gurú en una amplia gama de funciones. A lo largo de los años, fue ministro encargado de los templos de SRF en Long Beach, Fulleton, Encinitas, Lake Shrine, San Diego, Phoenix y Richmond; habló regularmente en las Convocaciones de SRF; viajó por los Estados Unidos dando clases sobre las enseñanzas de SRF y la iniciación al Kriya Yoga. También jugó un papel en la organización del programa de la Escuela Dominical de SRF y los Programas de Verano para Jóvenes en los años sesenta y setenta, que han prosperado desde entonces.

En 1979, Sri Daya Mata le pidió al hermano Dharmanda que fuera el monje a cargo del nuevo Centro Ashram de Hidden Valley, una responsabilidad que desempeñó durante dos décadas (incluidos los últimos diez años de su vida). Bajo su dirección, este ashram-granja y centro de retiro de 100 acres se ha convertido en la hermosa instalación que es hoy en día.

Aunque las dificultades físicas en sus últimos años obstaculizaron la capacidad del Hermano de servir tan activamente como antes, Dharmananda no aceptó nunca limitaciones mentales o espirituales. Hasta el momento de su fallecimiento, continuó liderando satsangas semanales y meditaciones guiadas en el ashram de Hidden Valley, reiterando su alegría al hacerlo debido a los cambios positivos que podía ver claramente en los asistentes.

El médico del Hermano Dharmananda contó esta historia

“En una ocasión, cuando fui a examinar al hermano Dharamananda, recuerdo que me sentí triste por su condición física. Estaba sufriendo un dolor severo; prácticamente estaba postrado en cama. Parecía que cada satsanga y meditación que conducía requería un esfuerzo sobrehumano. Cuando me iba, tomé su mano para despedirme.

«Me miró directamente y dijo:  «Sin el siempre renovado Gozo de Dios, tú también bien podrías estar muerto».

“Me sorprendió mucho este consejo, aunque de todos modos le di las gracias y me fui. ¡No estaba sintiendo mucho nuevo Gozo! Al mismo tiempo, tampoco me sentía deprimido, probablemente tenía una puntuación de alrededor de 6 en una escala de felicidad de 10 puntos. Considerando la miseria en el mundo, pensé que estaba bastante bien.

“Momentos después de que arrancara mi coche para regresar a casa, me invadió una tremenda alegría, algo que nunca antes había experimentado. Tuve que concentrarme mucho para conducir el auto y al mismo tiempo aferrarme al Gozo porque no quería perderlo. Canté, «Gozo, gozo, gozo, siempre nuevo gozo, gozo» mientras conducía a casa. La alegría se desvaneció gradualmente en aproximadamente una hora, aunque el recuerdo de esa Alegría permanece conmigo y me eleva, incluso hoy.

“Me di cuenta de que el hermano Dharmananda estaba compartiendo conmigo una muestra de lo que sentía por dentro. He visto a muchas personas cerca del final de la vida, con dolor y debilitadas. Generalmente están deprimidos y desesperados. El Hermano Dharmananda sufrió tal vez tanto como cualquiera otra persona a la que yo haya atendido. Pero por dentro, estaba lleno de alegría. Su siempre nueva alegría hacía que valiera la pena vivir, a pesar de todas las miserias y limitaciones de su cuerpo físico.

Estaba dispuesto a tolerar el cuerpo un poco más mientras sintiera alegría por dentro y mientras sintiera que podía continuar ayudando a las personas.

Tomado de la revista Self-Realization, verano de 2008

 

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