EL GURÚ Y LA CANASTA DE CARBÓN – HERMANO CHIDANANDA

EL GURÚ Y LA CANASTA DE CARBÓN – HERMANO CHIDANANDA

Me gustaría compartir con ustedes una hermosa historia que se publicó en nuestra revista hace algunos años. Tuvo lugar en un ashram en India. Uno de los devotos jóvenes que había ido allí para recibir el entrenamiento del Gurú estaba cumpliendo con sus deberes, y el Gurú estaba observando y notó que este joven parecía abatido y un poco deprimido. Así que el Gurú se acercó a él y le dijo: «Muchacho, ¿por qué estás tan triste?» Y el joven dijo: «Señor, me encanta escucharlo hablar sobre las enseñanzas del Bhagavad Gita, como lo hace con todos nosotros. Pero el problema es que no recuerdo mucho después. Sólo me entra por un oído y me sale por el otro. Los otros muchachos hablan normalmente sobre las enseñanzas sagradas, y sin embargo yo no sé nada. Realmente me pregunto si soy digno de estar aquí. Quizás no pertenezco a este lugar.

El Gurú se quedó pensativo por un momento. Luego se volvió hacia el joven y le dijo: «Tráeme la canasta del carbón». Y el niño, al que le encantaba servir y hacer todo lo que le pedía el Maestro, regresó rápidamente con la canasta que usaban los alumnos para llevar el carbón a la estufa. El interior de la canasta estaba completamente negro, cubierto con el polvo del carbón que transportaba todos los días. El Maestro le dijo: «Llena ese canasto con agua del río y tráemelo. El niño se quedó perplejo y preguntó: «¿Llenarlo de agua?” «Pero el Maestro dijo: «No te preocupes. Haz lo que te digo».

Así que el niño sumergió la canasta en el río, pero antes de que pudiera volver con el Gurú, toda el agua se había filtrado. Pero el Gurú dijo: «Hazlo de nuevo».

Cinco veces el niño fue al río y llenó la canasta con agua. Cada vez corría más y más rápido para tratar de regresar mientras todavía había algo de agua en la canasta, pero siempre estaba vacía cuando llegaba al Gurú.

Finalmente, el niño dijo: «Maestro, ¡me ha encomendado una tarea imposible! Es inútil tratar de traerle agua en esta canasta». Y el Gurú lo miró y dijo: «¿Crees que es inútil? Mira dentro de la canasta”. El joven miró dentro y vio que la canasta ahora era diferente, muy diferente. Estaba completamente limpia. El agua había lavado todo rastro de ese polvo de carbón, de esa suciedad y mugre que la había cubierto.

Y el Maestro le explicó: «Es posible que no recuerdes ni entiendas todo cuando estudiamos el Bhagavad Gita y cuando hablamos de estas santas enseñanzas. Pero incluso con solo escuchar con paciencia y reverencia, eso va a cambiar gradualmente tu conciencia hasta que tu corazón esté limpio de la ilusión, los temores y las tinieblas mortales». Y entonces el Maestro rodeó amorosamente al joven discípulo con su brazo y le dijo: «Recuerda: Dios no es un erudito, Dios es un amante. Y si lo buscas con sinceridad, un día verás cómo te ha transformado por completo”.

 

Hermano Chidananda, Convocación de SRF 2020

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