EL GURÚ, LA VOZ AUDIBLE DEL DIOS SILENCIOSO – SISTER DRAUPADI

EL GURÚ, LA VOZ AUDIBLE DEL DIOS SILENCIOSO – SISTER DRAUPADI

EL GURÚ, LA VOZ AUDIBLE DEL DIOS SILENCIOSO

Por Sister Draupadi – Charla dada en la Convocación de 2020

Hemos hablado de las dos formas en las que podemos establecer la sintonía a través de la meditación y del estudio y aplicación de las enseñanzas del Gurú. Y ahora que estamos en sintonía con el Gurú, él nos puede ayudar de muchas otras formas. Sólo nombraré algunas de ellas porque es siempre el papel del Gurú sacarnos del engaño cósmico. Y puede haber momentos en los que nos hace conscientes de ciertas tendencias que nos impiden, que nos hacen poco receptivos a su ayuda divina. Ahora bien, cuando observemos esas deficiencias, no deberíamos desanimarnos, sino más bien ocuparnos en hacer el trabajo para superarlas.

Por ejemplo, a veces los devotos comparten con nosotros que luchan con estados de ánimo indeseables. Ahora estamos en una era mental y este tipo de desafío puede salir a la superficie más periódicamente. Estos estados de ánimo surgen de los samskaras, de las impresiones mentales de pensamientos y acciones repetidas del pasado. Y cada pensamiento y acción que repetimos crea una reacción química en el cerebro, que genera un surco. Y si esos pensamientos y acciones, que se repiten una y otra vez, son negativos, se atrincheran en el cerebro y nos modelan, y a menudo hacen que nos comportemos de maneras que van en contra de nuestra forma normal de comportarnos. Y cuando eso sucede, se necesita un gran esfuerzo para desalojar esos patrones mentales. Pero el Gurú trabaja con nosotros para erradicar esos surcos indeseables. Y esta es una de las muchas maneras en la que nos ayuda a liberarnos.

Cuando yo era una monja joven en el ashram, hubo un tiempo cuando pasé por uno de esos estados de ánimo y me encontré repitiendo estos pensamientos: “No estoy haciendo suficiente esfuerzo”, “no tengo suficiente autodisciplina”, “estoy muy inquieta”, “me siento seca (sin devoción)”, etc. Y esto continuó durante bastante tiempo y la situación sólo empeoró. Un día estaba albergando estos pensamientos, cuando de repente otros dos pensamientos se sobrepusieron en mi mente, tan fuertemente, que sigue siendo algo tan vívido hasta el día de hoy. Y era casi como si hubiera una voz que me habló y dijo: “No es tu alma la que está hablando, vas a continuar prestándole atención”. Eso me causó una gran impresión y me quedé helada, porque sabía que esos pensamientos no surgían de la nada.

Y, sin embargo, ¿cómo podemos saber si algo que experimentamos es real? Lo sabía, porque ese estado de ánimo se había disipado completamente. Y de alguna manera comprendí que, si continuaba manteniendo esos pensamientos negativos y por tanto ese estado de ánimo, sólo me hundiría más profundamente en la compasión, e incluso podía afectar negativamente mis relaciones con otras personas. Luego, no sólo desaparecieron esos pensamientos, si no que de alguna manera pude, en los días siguientes, ver que era más positiva y que podría reanudar mi sadhana con renovados esfuerzos para mejorar.

Así que vemos en esto que ese mensaje, no sólo me habló, sino que también hubo una bendición en ello, porque cambié. Y así es como puedes saber si una experiencia es verdadera.

Mi intención al compartir esta historia es que nuestro compasivo Gurú a menudo intercede por nosotros, para hacer por nosotros, lo que nosotros a veces no podemos hacer por nosotros mismos.

Sri Mrinalini Mata compartió con nosotros la guía de Guruji sobre este asunto.  Ella dijo: “Aunque Paramahansaji veía nuestros defectos y nos los señalaba cándidamente a los devotos receptivos, nunca se detuvo en esas faltas. Se concentraba principalmente en las buenas cualidades de cada uno. Solía decir: ‘haz introspección para entender la naturaleza de tus deficiencias y de su causa y efecto, y luego deséchalas de la mente’, no te detengas en los defectos, concéntrate en cambio en cultivar o expresar la buena cualidad opuesta”.

Aquí hay otro aspecto en el que el Gurú a veces nos coloca en situaciones donde debemos ir más allá de nuestras capacidades y más allá de lo que creemos que podemos hacer. En otras palabras “nos estira”. Y nosotros los monásticos en el ashram, a menudo nos encontramos en tales situaciones y estoy segura de que a ti también te pasa. Pero esto lo hace para ayudarnos a superar nuestras limitaciones humanas y sacar a la luz el potencial de nuestras almas.

Daya Mataji dijo: “Cualquier cosa en la que Guruji ponía su mente, la podía realizar. Tenía un tremendo poder mental. Solía decirnos: ‘En mi vocabulario no existen palabras como no puedo’, así nos inculcó la conciencia de infinitas potencialidades.

Hace algunos años, nuestra querida Mrinalini Ma designó un grupo de cuatro monásticos para un proyecto que implicaba planos arquitectónicos. Y nos pidió que le informáramos periódicamente. Y a pesar de que yo era uno de los miembros más veteranos de ese grupo, los demás tenían años de experiencia y uno de ellos incluso tenía formación en arquitectura, mientras que yo no tenía ninguna experiencia en absoluto. Así que periódicamente, al principio, tenía serias dudas sobre cuanta contribución podía ser capaz de aportar. Ahora, por favor, recuerda la palabra “dudas”. Así que llegó el momento de que teníamos que presentar nuestro informe, nuestro primer informe a Mrinalini Ma, y la otra monja y yo estábamos haciendo nuestra parte para preparar el informe. Estábamos tratando de ser lo más minuciosas posibles, porque la mente de Mrinalini Ma era tan aguda que inevitablemente siempre planteaba algún problema en el que nadie había reparado. Así que nos sentíamos un poco indecisas, y nos decíamos: “Realmente vamos a necesitar la ayuda de Guruji en esto”. Y hay una hermosa promesa en el Guita que hace el Señor Krishna, y que siempre ha sido íntima para mi corazón. Él dijo: “Para aquellos que meditan en Mí como alguien suyo, siempre unidos a Mí por su adoración incesante, Yo suplo sus deficiencias y hago permanentes sus ganancias”. Compartí esto con la otra monja y ella dijo: “Oh, eso es perfecto, recemos eso”. Así que decidimos que ese sería nuestro mantra, pero lo acortamos a: “Oh Señor, por favor, compensa nuestras deficiencias. Por favor, suple nuestras deficiencias”. Y cada una de nosotras se turnaba para decir la oración y la otra se unía. Cuando llegó el momento de informar a Mrinalini Ma todo resultó sin problemas. Después Mrinalini Ma habló muy amorosamente y muy alentadoramente para nosotras, y esto fue lo que dijo: “Recuerden siempre, cuando tengan dudas, manténganse en sintonía con Dios y el Gurú, y verán que Ellos suplirán sus deficiencias, tal como prometió el Señor Krishna”. Hasta el mismo día de hoy no tengo palabras para decirte como me sentí en ese momento. Pero el Señor no sólo cumple Sus promesas, si no que por señales muy dulces el Gurú nos hace saber que está consciente de nuestras dudas, nuestros temblores, sea cual sea el caso. Y con su bendición también llegamos a darnos cuenta de que podemos aprovechas esa creatividad y potencial infinito que ya está dentro de nuestras almas. Y a veces encontramos que está esa Presencia. En medio del trabajo de un proyecto, sientes esa Presencia que te supera. Es como si hubiera una mano invisible, guiando cada uno de tus pensamientos, cada una de tus acciones y dentro de tu alma te dice en voz baja: “Esto está bien, esto es correcto”.

A veces los devotos comparten con nosotros que no han logrado mucho progreso espiritual como les gustaría, y aunque a veces pueda ser natural pensar de esa manera, la verdad es que es imposible medir nuestro progreso espiritual, porque es muy sutil y gradual. Y, además, la abundante ayuda que nos da nuestro Gurú, eso no se puede medir. Y estamos haciendo mucho más progreso espiritual de lo que podemos darnos cuenta, con su ayuda. Y, por último, cómo podemos siquiera comenzar a medir la gracia de Dios que desciende, por su incondicional amor hacia nosotros. Más bien nuestro enfoque debe de estar en hacer nuestro mejor esfuerzo para seguir a nuestro Gurú fielmente, confiando en que él nos conducirá de forma segura y rápidamente a Dios.

Me gustaría compartir una última historia que tiene lugar en la India. Es una historia muy dulce y sencilla, pero creo que ilustra este punto. Había un joven que fue a un gran santo y le pidió ser aceptado como su discípulo. Y el gurú lo aceptó. Y le asignó al joven brahmán el deber de recoger madera de la aldea local para la cocina del ashram. El discípulo cumplió con ese deber con gran nishta, con una gran concentración continua, día tras día, sin estar pendiente, ni consciente, de cómo pasaba el tiempo. Un día, mientras dejaba caer un montón de madera en el recinto del ashram, su atuendo brahmánico en la cabeza quedó atrapado entre dos troncos y se le cayó. Y fue la primera vez, desde que había entrado en el ashram, en el que fue verdaderamente consciente de su cabello. Y se sorprendió al darse cuenta de que se había vuelto de un blanco puro. El discípulo estaba horrorizado, al ver de repente que con el paso de los años había pasado de ser un joven a ser un anciano. Todo este tiempo, pensó, no he hecho nada sino recoger madera para mi gurú. No he aprendido ninguna de las verdades que había venido a buscar. No he alcanzado ninguno de esos elevados estados de conciencia que tanto anhelaba. Todo lo que pensé fue únicamente en la madera que mi gurú me pidió que trajera. Pensando de esta manera, comenzó a llorar amargas lágrimas. En ese momento su gurú salió corriendo de la casa y apresuradamente extendió sus manos para atrapar aquellas lágrimas. “Gran alma”, dijo el gurú, llorando con cálida emoción, ¿no sabes que, si las lágrimas de dolor de alguien como tú tocaran el suelo, la gente de todo este país sufriría hambrunas y desastres en los próximos años? Querido mío, ¿por qué estás llorando? ¿todavía no te has dado cuenta de lo que has logrado, por todos estos años de servicio, hechos con absoluta concentración? Y después de decir esto tocó al discípulo en la frente el cual en un instante entró en nirbikalpa samadhi, el éxtasis más elevado de Dios. Todo el conocimiento, toda la sabiduría, todo el amor y dicha fueron suyos.

Vemos en esta historia como el corazón de este hermoso discípulo estaba lleno de guru-bhakti puro, devoción al gurú. Había sido constante y desinteresado en su seva (servicio) al gurú, sirviendo amorosamente al gurú. Siguiendo fielmente la sadhana dada por su gurú todos esos años, sin medir, sin darse cuenta de ello, se volvió absolutamente puro, sin mancha por ningún sentido de conciencia del ego. Y dado que no había nada que impidiera a la Divinidad fluir hacia él, el gurú pudo impartirle el nirbikalpa samadhi a su hermoso discípulo.

El gurú, el verdadero gurú, sabe exactamente lo que necesitamos para alcanzar la salvación. Él ve todo el espectro de nuestras vidas, nuestras encarnaciones pasadas, nuestros samskaras, nuestras tendencias mentales. Y podemos confiar en que sabe exactamente cómo ayudarnos a navegar a través de nuestro karma, incluso eliminando parte de ese karma en nosotros. Y elige, para cada uno de nosotros, esa sadhana única que nos llevará más rápidamente a Dios. Lo que nos da está hecho a medida para nosotros. Si confiamos y le seguimos, nosotros también veremos algún día, sin siquiera darnos cuenta, lo lejos que hemos viajado en el sendero espiritual.

Nosotros vemos este hermoso espíritu de discipulado en muchos de ustedes, fieles a sus meditaciones y su sadhana, dando incansable y desinteresadamente al Gurú y a su familia espiritual extendida por todo el mundo, de muchas maneras. Difunden así el espíritu del Gurú más de lo que puedan llegar a darse cuenta. Y por ello los honramos, por seguir fielmente los pasos de nuestro amado Gurú.

 

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