COMUNIÓN CON DIOS A TRAVÉS DE LA MEDITACIÓN YOGA – SWAMI SHYAMANANDA

COMUNIÓN CON DIOS A TRAVÉS DE LA MEDITACIÓN YOGA – SWAMI SHYAMANANDA

¡Qué Divina Dulzura Viene!

Comunión con Dios a través de la meditación del Yoga, por Swami Shyamananda

Este año (2011) marca el centenario del nacimiento de Swami Shyamananda (1911 – 1971) un gran discípulo indio de Paramahansa Yogananda que fue amado por los miembros de SRF/YSS en todo el mundo.

Después de conocer a Daya Mata durante su viaje a la India en 1958-59, ella lo reconoció como alguien elegido por Dios para ayudar a construir unos sólidos cimientos para la obra de Paramahansaji en la India. Durante los doce años siguientes hasta su fallecimiento en 1971, trabajó incansablemente con Sri Daya Mataji para establecer Yogoda Satsanga Society de la India en la firme posición de la cual goza hoy en día, sirviendo en las Juntas Directivas tanto de Yogoda Satsanga Society de la India como de Self-Realization Fellowship, y también como Secretario General de Yogoda Satsanga Society.

Nacido Binayendra Narayan Dubey en una noble familia de Brahmines, se casó y tuvo dos hijas; pero tras el fallecimiento de su esposa en 1936 comenzó una intensa búsqueda de Dios y la Verdad. Viajando por toda la India, conoció a muchos grandes santos pero nunca se comprometió con ningún gurú o camino espiritual. No fue hasta 1958 que encontró en el legado de Paramahansa Yogananda las enseñanzas espirituales y el liderazgo que había estado buscando. En 1970 recibió los votos monásticos de sannyas de Sri Daya Mata, y fue conocido a partir de entonces como Swami Shyamananda Giri.

El siguiente artículo está extraído de un Satsanga que dio a los miembros de SRF en Colonia (Alemania) en septiembre de 1969:

Almas amadas, ha sido maravilloso estar con ustedes en nombre de Dios y del Gurú. Reunirse en el pensamiento de Ellos es la más dulce y codiciada relación – es única.

Ustedes son tan sinceros, que su ejemplo atraerá muchas almas a la Divinidad. Él les ha elegido para inspirar a otros buscadores. Estar entre los elegidos de Dios y los Gurús es una maravillosa responsabilidad y alegría. Recuerden siempre esto. Su amor por la Divinidad llenará no sólo sus propios corazones sino también los de muchos otros.

Las palabras pueden expresar algunos de nuestros sentimientos, pero a veces el silencio es más elocuente. En este mundo, no siempre le damos suficiente importancia al silencio; muy a menudo nos volvemos muy habladores. Pero cuando el corazón está lleno, uno se vuelve silencioso. En la India hay un proverbio que dice que cuando se vierte agua en una jarra vacía, hace un ruido fuerte y hueco, pero cuando la jarra está llena, no hay sonido. Por supuesto, es necesario hablar un poco. Pero en la vida espiritual, uno retira gradualmente no sólo su charla, sino también su mente. Y cuando se sumerge profundamente en el santuario silencioso de su corazón y alma, entonces y sólo entonces, encuentra la sabiduría, la paz y la realización que está buscando.

El mundo entero está buscando, porque los corazones de los hombres están vacíos. Pensamos que el mundo puede satisfacernos, pero he visto en mi propia vida que no es así. Dios me ha dado todo, en el sentido mundano de la palabra: he tenido buena posición, riqueza, conocimiento, la plenitud de la vida. Todo lo que el mundo me podía ofrecer, lo he tenido. Pero aún así estaba buscando. No recibí las enseñanzas y técnicas del Maestro (Paramahansa Yogananda) a una edad temprana, así que durante muchos años tuve que vagar hasta poder encontrarlas.

Cuando buscamos seriamente, vienen algunas experiencias espirituales alentadoras. La primera vez que escuché el Aum*fue hace más de treinta años. No conocía la técnica de Guruji en ese entonces. Estaba en los Himalayas, al borde de un bosque, y de repente escuché ese maravilloso sonido por todas partes. Comenzó con el sonido de las campanas, el rugido del océano, y luego todos los sonidos, tan dulces, en todas partes. Pensé, «¿Qué ha pasado?» Busqué en todas las direcciones, tratando de encontrar de dónde venía el sonido. Entonces empezó dentro también. Dentro y fuera – en todas partes. Y, queridos, duró tres días. No tenía ganas ni siquiera de comer; mi corazón estaba demasiado lleno. Yo estaba viviendo con un santo en ese momento. Después del tercer día, cuando el sonido se detuvo, le pregunté sobre ello. Todo lo que dijo fue:

«Sí, eso llega»

«¿Cómo?»

No pudo decírmelo. Hay muchos que se han convertido en santos, pero no saben cómo enseñar a los demás. Qué maravillosamente el Maestro ha explicado las verdades más profundas y nos ha dado las técnicas* a través de las cuales podemos experimentarlas.

Leemos mucho, y no entendemos. Pero un día el significado se nos revela. He leído muchas veces este mantra de los Vedas: “El fuego está en su estado latente en el combustible, y por lo tanto uno no lo puede ver. Pero cuando el combustible se enciende, se ve el fuego que había en él. De manera similar en el cuerpo, cuando el pranava, Aum, se activa, se ve a Dios«. Creía que sabía el significado. Pero un día, mientras leía este mantra, descubrí de repente que la luz provenía del libro; se estaba transformando gradualmente en luz. Y entonces vi que esa luz tomaba la forma de fuego. Todo era fuego. En todas partes – fuego y luz. Me senté en silencio e hice una reverencia: «Me entrego a Ti. Quienquiera que seas, seas la Deidad que seas, no lo sé; pero me inclino ante Ti». Mi corazón estaba lleno. No podía explicármelo, pero había fuego por todos lados, y yo estaba sentado en medio. Yo estaba en medio de fuego y luz; pero no había calor, ni quemaduras. Y entonces me di cuenta; entendí el significado. ¿No lo ves? Todo es luz, todo es fuego. Todo es esa vibración, ese sonido y luz de Dios como Aum. ¿Crees que un libro y todas las demás cosas que ves son objetos inanimados? Si tomas una antorcha encendida y pones otra a su lado, la segunda antorcha despierta y se enciende. Todo es fuego y luz latente. Entonces dije, «¡Oh, mi Señor, ¡este es el significado del mantra!» Cuando comulgas con Dios como Aum en la meditación, verás que el cuerpo –todo el universo– es esta maravillosa Luz.

*Aum es el sonido omnipresente que emana de la Vibración Cósmica Universal, el Espíritu Santo; la «Palabra» de la Biblia; la voz de la creación, que da testimonio de la Presencia Divina en cada átomo. Aum puede ser escuchado a través de la práctica de los métodos de meditación de SRF.

 *la técnica de Aum de meditación, impartida por Paramahansa Yogananda y enseñada en las lecciones de SRF.

 

Selfealization Magazine Winter 2011

 

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