CAMBIA TUS PENSAMIENTOS – CAMBIA TU VIDA – POR EL HERMANO BHUMANANDA

CAMBIA TUS PENSAMIENTOS – CAMBIA TU VIDA – POR EL HERMANO BHUMANANDA

CAMBIA TUS PENSAMIENTOS – CAMBIA TU VIDA POR EL HERMANO BHUMANANDA

Esta mañana he pensado tratar un tema práctico, muy práctico. El pensamiento positivo. Este es uno de los principios fundamentales que impregna todas las enseñanzas de nuestro Gurú. La importancia de una mente fuerte, decidida y valiente. Cuando piensas en alguien a quien consideraras heroico, no necesariamente en alguien que alcanza fantásticos éxitos, si no una de esas personas que, incluso en la oscuridad de la tormenta, parecen tener esa capacidad de ser fuertes mentalmente, de tener siempre esa perspectiva optimista para expresar las cualidades de esperanza, fe, coraje, y amor a los demás… y aliento para los demás. A alguien así no es difícil admirarlo.

Tal vez el pensamiento positivo sea un músculo espiritual que todos tenemos, porque es una cualidad del alma. Y como cualquier otro músculo, si no lo has estado usando, se atrofiará y debilitará. Y así, algunas personas, ya saben, se pasan la vida enfocándola de una forma pesimista y un poco sombría y sufren mucho por eso. Pero lo hermoso del pensamiento positivo es que no importa donde estés, en tu situación actual, si comienzas a intentarlo y a ejercitar ese músculo, cuanto más lo hagas, mejor lo harás. Porque de nuevo, es una cualidad que tenemos inherente dentro de nosotros, como almas. Una de las citas probablemente más conocidas de Guruji es esta: “Cambia tus pensamientos, si quieres cambiar tus circunstancias. Ya que sólo tú eres responsable de tus pensamientos, sólo tú puedes cambiarlos. Querrás cambiarlos cuando te des cuenta de que cada pensamiento crea según su propia naturaleza. Recuerda que la ley funciona en todo momento y siempre estás manifestando según el tipo de pensamientos que habitualmente mantienes. Por tanto, comienza ahora a pensar sólo esos pensamientos que te traerán salud y felicidad”.

Hace años, leí una historia que siempre recordé. Fue durante la guerra de Vietnam, era una historia real. Un joven soldado estaba en un helicóptero que fue alcanzado por un cohete y resultó gravemente herido. Así que lo llevaron a un hospital de campaña y el cirujano de guardia dijo que aquél era uno de los peores casos que había visto. El chico estaba en una condición terrible, estuvieron operándole durante toda la noche y tuvieron que amputarle ambas piernas. Perdió los ojos, tenía un traumatismo severo en la cabeza, pero lo sacaron adelante. Y por la mañana, el supervisor de toda la unidad, se llevó al cirujano aparte y le dijo: “Sabes, realmente cuestiono lo que has hecho, ¿por qué salvar la vida de alguien que tiene tan poco por lo que vivir”. Pero era tiempo de guerra y tenían que seguir adelante. Después de la guerra el médico regresó a los Estados Unidos y se dedicó a la práctica privada. Pero muchos años después, todo este asunto resurgió en él, y pensó: “Esa noche, ¿hice lo correcto, o fue un error terrible?”. Y sintió la necesidad de averiguarlo. Así que se puso en contacto con el ejercito y el ejercito reviso su información y le dijeron: “Bueno, todavía está vivo, y según nuestros registros, ahora está casado y tiene dos hijos y además se graduó en la universidad. Y tenemos una nota que dice que a él le gusta bucear”. Y el médico dijo: “No, no lo entienden. El hombre del que les hablo no tiene piernas, es ciego, sus brazos resultaron gravemente heridos. Tiene un traumatismo grave en la cabeza, así que por favor compruébenlo de nuevo”. Así que lo comprobaron dos veces y dijeron: “Bueno, es la persona correcta”. Para comprobarlo, el  médico decidió ponerse en contacto directamente con el soldado y cruzó medio país para visitarlo. Y el soldado estuvo muy feliz de verlo porque siempre se había preguntado quien sería el médico que le había salvado la vida aquella noche. Y resultó que además del buceo, había aprendido a tocar el piano y la trompeta. Y una de las cosas que le dijo el soldado en ese momento fue que había estado en rehabilitación y que había sido muy difícil… muchas operaciones, el trauma emocional, toda esa gama de cosas, pero lo que le dijo al médico fue: “Sabe, incluso en mis momentos más oscuros de dolor, nunca hubo un momento en el que quisiera morir, siempre quise que todo saliera bien”.

Así que aquí tienes a alguien con unas circunstancias muy difíciles que sin embargo se aferra a esa actitud positiva, y debido a eso fue capaz de vivir una vida que muchos habrían pensado que jamás sería posible para alguien con esas discapacidades. Ahora bien, lo más probable es que nosotros no tengamos que pasar por algo similar, Dios no lo quiera. Pero todos tenemos nuestra parte de cosas con las que a veces nos sentimos abrumados, cuando para nosotros la vida es muy difícil, y lo que tienes que hacer en esos momentos es aferrarte a esa verdad universal, de que más importante que cualquier condición externa con la que puedas enfrentarte es la actitud interna de la mente.

Uno de los monjes me dijo que cuando estaba en la universidad tomo clases sobre como hacer películas y un día le mostraron un pequeño corto en el que una serpiente va tras una rata come ratones. Y la primera vez que se la mostraron… (lo hicieron tres veces) lo hicieron sin sonido, fue una película muda. La siguiente vez que se la mostraron tenía una banda sonora, con una música de suspense, en ella, la malvada serpiente perseguía a esa pobre rata. Finalmente, se la mostraron una tercera vez, y en esta ocasión la música era alegre, de modo que el corto se convirtió en una comedia. Todo el propósito de aquello era mostrar cómo la banda sonora establecía el tono completo de la película, con una influencia muy grande.

Todos estamos en una película, una gran película sí, y su título es “Mi vida”. Y la banda sonora son los pensamientos que pensamos, tocando constantemente en el fondo de nuestras mentes; y hay ciertos hábitos de pensamiento que tienen una influencia muy fuerte y que marcan todo el tono de la película para nosotros. Y no tenemos siempre el control de lo que pasa en la película, pero… tenemos el control sobre la banda sonora, los pensamientos que pensamos. Yoga significa control consciente, elección consciente, eligiendo conscientemente los pensamientos correctos y persistiendo en ellos, pues nos mantendrán fuertes, elevados y felices, incluso cuando las condiciones externas no sean propicias para eso.

Guruji tiene un maravilloso librito que se llama “La Ley del Éxito” y en él dice: “Tú manifiestas éxito o fracaso según la tendencia habitual de tu pensamiento. En ti, ¿qué es lo más fuerte, los pensamientos de éxito o de fracaso? Si piensas bien, encontrarás tu meta, aunque parezcas estar envuelto en la oscuridad”.

 Cuando entré en ashram, hace muchos años, el monje que estaba a cargo de nosotros, los jóvenes en ese momento, era el Hermano Premamoy, que era un alma muy santa. Pero el Hermano había vivido muchas experiencias antes de convertirse en monje, y una de las cosas que hizo fue ser escalador de montañas y de hecho era un magnifico escalador de nivel mundial que había realizado varias primeras ascensiones en los Alpes Julianos en Europa. Y un día nos contó una historia en la que él y un amigo estaban escalando en la montaña y el clima se hizo hostil contra ellos, así que no pudieron hacer el descenso como habían planeado y tuvieron que pasar la noche en la montaña y hacía muchísimo frío y su amigo estaba sufriendo mucho por ello y él estaba muy preocupado por su amigo, así que se quitó la chaqueta y se la dio a su amigo. Ahora tienes que entender que el tiempo en ese momento estaba muy por debajo de los cero grados y por tanto, aquella acción era muy arriesgada, pero a la mañana siguiente bajaron de la montaña y él estaba bien, y nos dijo que él lo atribuyó al poder de sus pensamientos el que le protegió del frío, especialmente sus pensamientos por cuidar de su amigo. Sintió que en ello había una protección. Y recuerdo que fue en él, el Hermano Premamoy, en quien vi una gran demostración de la mente sobre la materia. Fue durante la última vez que lo vi. Pasó unas dos semanas antes de su fallecimiento y estaba muy enfermo. El cuerpo estaba muy frágil. Un grupo de nosotros, monjes, iba a conducir de vuelta, desde Encinitas a Mount Washington y él quería venir a vernos. Y lo que recuerdo es que estaba de pie fuera del coche, y que a penas podía sostenerse, casi se tambaleaba un poco pero, sin embargo, el amor que sentí y vi cómo emanaba de esa frágil forma, era tan fuerte, que casi podías alargar los brazos y tocarlo. Era casi visible. Y eso fue algo que nunca he olvidado.

Puede que no seamos capaces de practicar este pensamiento positivo perfectamente todo el tiempo. Tendremos nuestros altibajos, eso es normal. Pero la asunto es este, que aun en nuestro sincero esfuerzo por intentarlo atraemos cierta fuerza. Logramos cierta paz mental, incluso con un sincero esfuerzo, aunque sea muy imperfecto, porque cuando pensamos positivamente lo mejor que podemos, abrimos un canal para esa Infinita Fuente de fortaleza, Dios mismo.

Paramahansaji dijo: “Tienes el poder, pero no lo utilizas. Tienes todo el poder que necesitas. No hay nada más grande que el poder de la mente”.

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