22 May Historias Divinas de Guruji – por el Hermano Anandamoy
Historias Divinas de Guruji – por el Hermano Anandamoy
Tengo tiempo para contar un par de historias del Maestro. Una de ellas se publicó recientemente en una revista. Sucedió cuando el Maestro estaba dando conferencias en los años 20 por todo el país. Y en una ciudad había un hombre que era un ejecutivo de una gran empresa y era uno de sus estudiantes, así que él invitó al Maestro a su oficina y dijo: “Tengo un empleado que está interesado en estas cosas (las enseñanzas del yoga). Así que el Maestro fue a esa oficina y le presentó a ese empleado. Y ese empleado dijo que le gustaría saber más acerca del yoga, qué hay detrás de eso. Y comentó: “He oído decir que es posible separar el alma del cuerpo, ¿es eso cierto? El Maestro dijo: “Sí, es posible”. El empleado: “¿Podría ver una demostración de eso?”, y el Maestro vio que el hombre era sincero y dijo: “Bueno, muy bien”.
Había un sofá en esa oficina y el Maestro se acostó en ese sofá e hizo algunas respiraciones lentas y profundas. Y después de unos 5 minutos la vida comenzó a retirarse, la sangre comenzó a retirarse y el pecho se detuvo. Ellos estaban muertos de miedo… porque pensaron: “Ahora tenemos un cadáver en nuestras manos. Así que se dijeron. ¿qué vamos a hacer? Llamar a la policía… y luego le decían al Maestro, “¡¡Vuelve, vuelve, regresa!!, la demostración ha sido un éxito. Luego el Maestro comenzó a respirar de nuevo, lenta y profundamente. La sangre regresó y el Maestro se levantó sonriendo y dijo: “Ya está. Eso es”.
A mí no me gustó esa historia, ¿saben por qué? Porque hay otras historias que son bastante diferentes. Está la que nos contó su hermano menor. Cuando el Maestro era un adolescente, estaba en el primer año de universidad y todavía era Mukunda y una vez que estaban comiendo juntos en la familia, Mukunda se cayó, no respiraba…, y ellos lo revisaron y tampoco latía su corazón… llamaron frenéticamente al médico, mandaron a buscar al médico y todo el tiempo hasta que llegó el médico, seguía sin aliento, y sin que su corazón latiera. Cuando llegó el médico. Lo examinó y dijo que su vida se había ido, todas las funciones de su cuerpo se habían detenido. Estaba muerto. Ellos estaban fuera de sí. Y había una anciana en la familia que cuidaba a los niños más pequeños y ella solía regañar a Mukunda porque pensaba que meditaba demasiado y no le gustaba que trajera constantemente a sus amigos a comer a casa y otras cosas, fue donde estaba Mukunda y le dijo: “¡¡Mukunda regresa, regresa!! No te volveré a regañar nunca más”. Y el maestro se levantó y se rio, y dijo: “Así que nunca más vas a regañarme de nuevo”. Él no tuvo que acostarse durante 5 minutos haciendo ejercicios de respiración profunda, en un instante desconectó todas las funciones vitales y de la misma forma “regresó” de forma instantánea.
Les cuento otra anécdota. Sucedió en 1950 cuando el Maestro estaba trabajando en el desierto trabajando en sus escritos y durante los fines de semana solía llamar a algunos de los monjes para que tuviéramos la oportunidad de verlo. Entonces, esto fue un sábado por la mañana. Nosotros los monjes estábamos trabajando fuera en los terrenos y el Maestro estaba dentro de la casa y escuché al Maestro llamar desde dentro, desde una ventana, a uno de los monjes y vi cómo ese monje se aproximaba a esa ventana. Y desde donde yo estaba no podía ver la ventana, ni al Maestro, pero podía ver al monje. Y entonces escuché al Maestro hablándole y luego vi cómo la expresión en la cara de ese monje cambió y yo no quería irme porque sentí que no era asunto mío, pero sabía que algo estaba sucediendo y entonces continué, por bastante tiempo. Entonces la voz del Maestro se detuvo y ese monje se dio la vuelta y vino lentamente hacia mí y aún él tenía esa expresión en su cara, le dije: ¡¡¿Qué ha sucedido!!? Me dijo: “¿no viste al Maestro?”, le dije que no, que estaba a la vuelta de la esquina y que no podía verlo, pero podía verte a ti… Me dijo: “Esta es la cosa más extraña. Él estaba en la ventana hablándome y de repente ese cuerpo se disolvió, ya no había cuerpo allí, sólo había luz, y la voz vino igual que antes, salió de esa luz (y dijo que) durante bastante tiempo y luego esa luz se condensó de nuevo y el cuerpo apareció allí otra vez”.
Cuando ves esas historias diferentes, yo pensé que el Maestro actuaba diferentemente con diferentes personas, de acuerdo con su comprensión, o su necesidad. Y cuando oí que el cuerpo se disolvió y se convirtió sólo en luz, pensé que había un gran Maestro en la India en el siglo XV, el Maestro lo cito o lo mencionó en la Autobiografía varias veces, Kabir, un gran santo. Kabir dijo: “Un Maestro, aunque tenga un cuerpo humano, no debe de ser considerado sólo como un ser humano, porque toma ese cuerpo para que nosotros podamos hacer el contacto, pero él no es ese cuerpo. Él es la luz de Dios, él es Om, él es verdaderamente la conciencia infinita de Dios.
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