El Gurú no está limitado al mundo material – Hermano Bhaktananda

El Gurú no está limitado al mundo material – Hermano Bhaktananda

Nuestro Gurú era una encarnación de Dios, lo que significa que las cualidades y poderes de Dios se manifestaron a través de él. Y él estuvo en sintonía con Dios al cien por cien y cumplió con Su voluntad durante toda su vida aquí en la tierra. Dios no adopta un cuerpo aquí en la tierra, sino que envía a uno de sus hijos divinos, a uno que alguna vez fue un ser humano y se esforzó por contactar con Dios, porque Dios es la meta de la vida.

Estamos aquí para realizar nuestra propia divinidad y unidad con Él. El gurú posee Conciencia Cósmica y se sitúa a nuestro nivel para elevarnos, del estado humano al estado divino. Y él ejemplifica la forma de vivir espiritualmente. En sánscrito, «gurú» significa «el que disipa la oscuridad», como sabemos, la oscuridad de la ignorancia,

la enfermedad, la pobreza, el engaño; eso es lo que queremos superar. Jesús dijo: «Yo soy el camino y la luz; aquel que me siga, no caminará en tinieblas». La conciencia humana es un estado de oscuridad. Nuestro Gurú amaba a Dios, mientras estuvo aquí expresó una gran devoción por Dios. Y también nos amó a nosotros porque no tenía nada que ganar. Cuando vino a la tierra; él ya lo tenía todo. Cuando uno tiene a Dios,

¿qué más se necesita? Así que él fue un canal de Dios enseñándonos. Era muy humilde. Decía: «Yo no soy el gurú, Dios es el Gurú». Pero fue un gurú para nosotros aquí en la tierra. Y es Dios quien nos atrae hacia un gurú. Creemos que leemos un libro y aceptamos al gurú por nuestra cuenta. Pero no es tan fácil. El Maestro dijo: «Si Dios no hubiera planeado liberarte, ni siquiera pensarías en buscarle». Así que Dios tiene interés en nuestra salvación, y esa es la razón por la que de tiempo en tiempo, envía un avatar a la tierra.

Jesús enfatizaba la importancia de un gurú. El gurú es nuestro Maestro. ¿Cómo aprendimos a leer, escribir y aritmética? –¡aquellos de nosotros que sabemos, porque muchos hoy en día no saben!

Jesús fue un avatar; en su tiempo él era el Gurú. Y en nuestra época, Paramahansa Yogananda ha venido a darnos las enseñanzas de Dios a todos nosotros. El Maestro fue designado cuando era muy joven para fundar Self-Realization Fellowship. Tuvo visiones de los tres lugares que le pertenecerían, solía decirnos: Ranchi, la Sede Central en Mount Washington, y la ermita de Encinitas. En ese momento no sabía en qué circunstancias obtendría esos tres lugares. Así que Cristo se encontró con Babaji en el Himalaya y le pidió que enviara a alguien a Occidente, y el Maestro fue el elegido.

El Maestro prometió ayudarnos, encarnación tras encarnación, si fuera necesario. En su poema, «El barquero Divino» −voy a leer sólo una parte para esta ocasión − el Maestro dice: «Quiero hacerme a la mar muchas veces, atravesando el golfo del más allá, y retornar a las playas terrenales desde mi hogar celestial. Quiero acoger en mi barca a aquellos que aguardan, sedientos, y se han quedado atrás.

¡Oh, retornaré una y otra vez! Un trillón de veces si fuese necesario, mientras sepa que un solo hermano extraviado se ha quedado en el camino». Ese es el amor de un Gurú.

Él no tiene nada que ganar; viene por nosotros. A veces los devotos me expresan su pesar, −y probablemente se lo expresan a otros− de no haber estado aquí cuando el Maestro estaba en el mundo, de no haber nacido en la época en que el Maestro estuvo en la tierra. Sabemos el gran privilegio que es tener un Gurú, sin embargo, también sabemos que él está aquí. El Gurú tiene discípulos, no sólo en este plano físico, sino también en el astral y en el causal. Es omnipresente, omnisciente, omnipotente y puede estar en cualquier plano para ayudar a cualquiera de sus discípulos. Tiene ese poder, la libertad de estar en cualquier lugar y en todo lugar de la creación.

Solían preguntarle al Maestro: «¿Cómo serán las cosas cuando Ud.se haya ido?» Las organizaciones suelen desmoronarse cuando el líder desaparece. Y esperaban que sucediera eso con SRF, por supuesto, porque así pasaba en esa época. Pero el Maestro dijo: «Estaré más con ustedes cuando haya partido, porque el cuerpo interfiere». El cuerpo interfiere −yo pensaba, muy probablemente como cualquier ser humano − que debido a que él tenía que cuidar el cuerpo, no podía pensar tanto en nosotros. Pero ese no era su razonamiento en absoluto; eso no era lo que quería decir. Quería decir que su cuerpo era una interferencia para nosotros; que éramos nosotros los que le veíamos como un ser humano en vez de verlo como un ser divino. Era tan fácil caer en ello. Una vez en el Templo de Hollywood, él hablaba sobre algún tema, y le dijo a la gente: «Cuando yo haya partido, los que están apegados a mi cuerpo y a mi personalidad, también se irán». Y eso fue lo que sucedió. Cuando un domingo anunció que ese era su último domingo dirigiendo los servicios en el Templo de Hollywood, al siguiente domingo sólo apareció el 25% de la gente; el 75% se fue. ¡Estaban ahí por su personalidad!

El Maestro solía dar conferencias en los auditorios más grandes del país, pero cuando construía un templo, éste era pequeño porque son pocos los que aman a Dios. Hoy es más fácil pensar en la divinidad del Maestro porque no vemos su cuerpo. «Si piensas que estoy cerca, yo siempre estaré cerca». Todo está dentro de nosotros mismos,  ir hacia adentro, en lugar de verlo afuera.

No Comments

Sorry, the comment form is closed at this time.

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. política de coookies

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar