Unir al mundo en paz y armonía (1ª parte) – Hermana Ranjana

Unir al mundo en paz y armonía (1ª parte) – Hermana Ranjana

Buenos días. Siempre es un placer verlos a todos, pero especialmente cuando nos reunimos así para centrarnos en las enseñanzas de Self-Realization Fellowship de Paramahansa Yogananda. ¡Qué tesoro tenemos en estas enseñanzas!, pues nos muestran el camino hacia la paz, el amor, la alegría, la comprensión y la armonía. Si lo pensamos bien, Paramahansaji no trajo dogmas a Occidente; trajo la antigua ciencia del yoga —practicada por los rishis y sabios de la antigua India— y la ciencia de Kriya Yoga, junto con el poder que conlleva: la certeza de que, independientemente de lo que suceda en nuestras vidas o del papel que desempeñemos, todos y cada uno de nosotros podemos experimentar a Dios y profundizar cada vez más en esa experiencia. Sin excepciones para nadie. Ese es el poder de las enseñanzas de Paramahansa Yogananda.

He mencionado a Paramahansaji y, para aquellos que sean nuevos aquí, cabe explicar que «Ji» es un sufijo respetuoso en la India; por eso me oirán usar términos como Paramahansaji o Guruji.

Nuestro tema de hoy es unir al mundo en paz y armonía. Ya saben, vemos y leemos en las noticias sobre sucesos mundiales que nos preocupan; a veces ocurren en otros países, y otras veces, tal vez, en nuestro propio vecindario o entre personas que conocemos y amamos. Queremos ayudar, pero a veces esos problemas parecen enormes. Hay tantos problemas en el mundo… Sin embargo, de lo que no siempre somos conscientes —y que rara vez aparece en las noticias— es de la tremenda cantidad de bien que se está manifestando. Un ejemplo de ello es el voluntariado. Datos de EE. UU. indican que el voluntariado formal —es decir, aquel que se realiza a través de una organización— ha ido en aumento en el país desde 2021. En 2023, más de 75,7 millones de personas realizaron voluntariado formal, lo que sumó 5000 millones de horas y un valor estimado superior a los 167 000 millones de dólares; además, más de la mitad de la población participó en voluntariado informal, ayudando a vecinos y amigos. Por otro lado, en la India, el 52 % de la población realizó voluntariado el año pasado. Si consideramos la magnitud de la India —que el año pasado contaba con una población de más de 1400 millones de habitantes—, se trata de una cantidad enorme de voluntariado. Personas de todo el mundo se dedican a ayudarse mutuamente. Es una vibración muy elevada que genera una inmensa cantidad de bien de diversas maneras; se trata de actuar para contribuir al bienestar tanto de los individuos como del mundo.

Así pues, analizaremos algunas de las enseñanzas de Paramahansa Yogananda sobre cómo nos beneficiamos a nosotros mismos, a nuestros seres queridos, a nuestra comunidad y al mundo. Pero antes, comencemos con una oración inicial. Luego practicaremos una afirmación juntos y dedicaremos unos minutos a la meditación. Así que, cuando dirijas tu mente hacia Dios, hazlo verdaderamente; concentra tu atención en el punto entre las cejas —el ojo espiritual— y olvida todo lo demás. Este es el momento de centrarse únicamente en Aquel a quien diriges tu oración: nadie más, nada más. Oremos juntos: Padre Celestial… Madre…Amigo, Amado Dios, Jesucristo, Bhagavan Krishna, Mahavatar Babaji, Lahiri Mahashaya, Swami Sri Yukteswar y nuestro gurú Paramahansa Yogananda. Santos de todas las religiones. Nos inclinamos ante todos Amado Dios. Amado Dios, bendícenos. Que tu amor y tu paz, que tu alegría y tu bondad fluyan a través de nosotros hacia todos los que se crucen en nuestro camino; permanece con nosotros, en todas nuestras actividades. Om, paz, Amén.

¿Saben?, Paramahansaji enfatizaba la meditación en sus enseñanzas porque es cuando nuestro cuerpo y nuestra mente se aquietan que nos volvemos receptivos a esa fuente inagotable de amor, alegría y poder. Y es ahí donde nos damos cuenta de que no estamos solos. No solo no estamos solos, sino que somos amados. Profunda, profundamente amados. Que Dios está siempre con nosotros. Así que, adoptemos la postura de meditación. Verifiquen mentalmente que la columna esté recta, los hombros hacia atrás, el abdomen contraído, la barbilla paralela al suelo, y eleven suavemente la atención hacia el punto entre las cejas: el ojo espiritual. Simplemente respiren profundamente. Inhalación, exhalación. Liberen la energía del cuerpo. Relajen la mente. Retiren la atención de las cosas externas y colóquenla en la quietud interior. Paramahansaji decía que todos los dones espirituales y materiales fluyen de la abundancia infinita de Dios. Para recibir sus dones, deben erradicar de su mente todo pensamiento de limitación. Cuando repetimos una verdad, afirmamos con profunda atención que esa verdad reemplaza a los pensamientos de limitación. Así que voy a leer un breve pasaje de Paramahansaji y luego recitaremos la afirmación, seguida de unos minutos de meditación para permitirnos llevar esa afirmación más y más profundamente a nuestro interior. Paramahansaji dijo: “siente que estás relajado, flotando en un océano de amor. Tu cuerpo y tu mente —tus pensamientos y sentimientos— se encuentran sostenidos por el Espíritu, flotando suavemente hacia las costas más lejanas del universo. Siente que cada ser recibe las vibraciones de ese amor infinito que baña toda la creación. Amor a todas las naciones y razas. Amor a todas las criaturas. Amor a todos los seres vivos”. Por favor, repitan conmigo: “Amor a todas las naciones y razas. Amor a todas las criaturas. Amor a todos los seres vivos. Amor a todas las naciones y razas. Amor a todas las naciones y razas. Amor a todas las criaturas. Amor a todos los seres vivos. Amor a todas las razas y naciones. Amor a todas las criaturas. Amor a todos los seres vivos. Amor a todas las naciones y razas. Amor a todas las criaturas. Amor a todos los seres vivos. Om, Paz. Amén.

Así pues, uniendo al mundo en paz y armonía. Cada uno de nosotros es un hijo de Dios. Cada uno de nosotros está hecho de la divinidad de Dios. Por tanto, debería ser natural para nosotros vivir en paz y armonía; es algo natural para nuestras almas. Sin embargo, como estamos enfocados en lo externo, no solemos ver la divinidad en los demás ni en nosotros mismos. Nos identificamos a nosotros mismos y a los demás basándonos en diferencias externas, lo que nos lleva a crear falsas divisiones entre nosotros —ya sabes, en aspectos como la religión, la raza o el color—. En la lección 63 (nuevas Lecciones), titulada «Convertirse en un ciudadano ideal del mundo», Paramahansaji aborda diversos aspectos que, al ponerse en práctica, traerán paz y armonía al mundo. Bueno, creo que cada vez que pienso en una lección en particular, pienso: «Oh, esta es realmente especial», ¿sabes?, pero todas lo son. Todas nos enseñan cómo vivir. Cada aspecto, cada desafío, todo lo que pueda surgir, se aborda mediante la aplicación de esos principios a nuestra vida, a través de lo que aprendemos en las enseñanzas.

Paramahansa Yogananda decía que debemos vivir el espíritu de hermandad universal, pues es la única solución para los problemas de la humanidad. Así pues, como hijos de Dios, la unidad es algo natural para nuestra alma. Sin embargo, desde que nacemos, nos vemos influidos por el país en el que vivimos, su estructura política, el entorno social, las características de nuestra familia y también por nuestras tendencias prenatales. De este modo, desarrollamos rasgos propios de nuestro entorno: hábitos, estados de ánimo, gustos y cosas con las que nos familiarizamos, llegando a sentir que eso es lo natural para nosotros. Pero, justo detrás de todo ello, reside la sabiduría, los principios espirituales que resuenan con nuestra alma. Así que vivimos o bien según las influencias de los hábitos humanos, o bien según la naturaleza de nuestra alma. A veces podemos pensar: «Bueno, vivo solo; lo que haga no repercute ni afecta a nadie más». Pero sí lo hace, porque todo es vibración. Nos encontramos en este plano de ilusión que nos hace sentir separados: “entro en casa, cierro la puerta y creo que estoy aislado”. Pero eso no es cierto; todo es vibración. Paramahansaji dijo: «La primera proyección del Espíritu en la creación es la vibración. Los diversos componentes del universo material —la tierra, el agua, el aire, el ser humano, los animales, la conciencia, los sólidos, los líquidos, los gases, los electrones, la energía— no son más que vibración. Simplemente vibran a diferentes frecuencias, lo que crea la ilusión de separación. ¿Por qué es tan importante saber esto? Porque cada pensamiento, cada palabra, cada sentimiento y cada acción poseen una vibración. Todo movimiento emana una vibración. Cuando emitimos un pensamiento, enviamos energía con él. Existe, pues, un intercambio constante de energía entre nosotros, nuestro entorno y las personas con las que nos relacionamos. Guruji decía que nuestras acciones dejan huellas vibratorias en el éter que quedan registradas en la mente de los demás e influyen en ella. Ejercemos un impacto —ya sea positivo o negativo— dependiendo de nuestro estado interior. Él afirmaba que todas las acciones, tanto positivas como negativas, generan vibraciones en el éter. Estas vibraciones están presentes en todas partes. Al encontrarse en medio de ellas, estas atraviesan el cuerpo tal como lo hacen las ondas de radio.

Hubo una mujer que fue devota de Paramahansaji durante décadas; su familia y sus amigos sabían de su gran devoción por la SRF, así que, cuando ella falleció, quisieron honrarla celebrando un servicio conmemorativo en el templo. Aunque ninguno de ellos era devoto, consideraron que aquello era lo más apropiado para ella. Al llegar al servicio, se reunieron unos treinta y cinco familiares y amigos. Nunca habían estado allí antes. Se mostraron amables, cordiales y agradecidos por la celebración del servicio, que duró poco más de una hora. Después, todos salieron al patio para conversar un rato y empezaron a comentar su experiencia. Uno de ellos comentó que había sentido algo especial en el interior del templo; dijo que aquello le había transmitido una maravillosa sensación de que todo estaba bien, de que todo estaba en orden. Por su parte, la hermana de la fallecida expresó que había logrado aceptar la muerte repentina de su hermana. Pero no fue hasta que entró en el templo y se sentó cuando realmente sintió paz. Y dijo que no era solo un poco de paz; comentó que era como sentirse abrazada por la paz. Otras personas también comentaron que lo que más les impresionó —y lo que realmente les quedó grabado— fue la atmósfera del templo; querían saber más sobre la SRF y algunas dijeron que volverían. Si lo piensas bien, el templo tiene…una acumulación de amor, devoción y enfoque en Dios, en la oración y en la meditación. El lugar está impregnado de esas vibraciones, y eso es lo que ellos percibían; eso es lo que sentían. Por eso es bueno tener un pequeño espacio en el hogar —aunque sea solo un rincón de una habitación— dedicado exclusivamente a meditar y a estar con Dios. Así, esa vibración permanece en esa zona; se convierte en tu templo de vibración espiritual.

Dios es dicha y unidad, y nuestra verdadera conciencia también es dicha y unidad. Dios ha creado leyes espirituales, normas morales y principios de vida recta para que podamos regresar a ese estado divino de conciencia. A veces pensamos en leyes y reglas y sentimos cierta reticencia a seguirlas. Quizás recuerdes tu adolescencia, cuando tal vez te rebelaste contra tus padres y las normas que imponían en casa. Podemos trasladar esa actitud a las leyes espirituales, a la moral y a los principios de vida recta; sin embargo, todo ello existe para que, al aplicarlos, sintamos alegría. Sentimos que estamos en sintonía con nuestra alma y con la dicha de Dios; percibimos Su presencia y comprendemos que Dios es muy real. Así vivimos en paz, amor y felicidad, tanto física como mental y espiritualmente. Esa vibración positiva y elevadora en la que vivimos se proyecta hacia el éter, contrarrestando las acciones negativas de los demás. Por supuesto, si hacemos lo contrario, nos causamos sufrimiento a nosotros mismos. Pensamos: «Yo tomo mis propias decisiones y sé lo que me conviene». Pero debemos preguntarnos: ¿desde dónde actuamos? ¿Desde el ego o desde el alma? A veces creemos que nuestros esfuerzos no tienen impacto, pero la realidad es que sí lo tienen, y en gran medida. Paramahansaji dijo: «La persona que se mantiene libre de toda vibración negativa ejerce un poderoso efecto elevador sobre sus contemporáneos. Quien refleja puramente la luz de Dios puede influir en las masas mucho más de lo que las masas influyen entre sí. Por tanto, el esfuerzo individual puede ser más importante que el karma colectivo. Reflexionen sobre esto: el esfuerzo individual puede ser más importante que el karma colectivo. No piensen que lo que hacen carece de impacto». Y Guruji continúa diciendo: «Quien se esfuerza por elevarse en todos los sentidos, armonizando cuerpo, mente y alma con lo divino, genera karma positivo no solo en su propia vida, sino también en su familia, su comunidad, su país y el mundo entero”. Por eso, no es válido decir: ‘Miles de personas se comportan mal, así que ¿qué importa si yo también lo hago?’. No. La bondad de una sola alma puede neutralizar eficazmente el karma colectivo de millones. La bondad de una sola alma… piensen en ello: puede neutralizar eficazmente el karma colectivo de millones.

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